jueves, 16 de octubre de 2014

Martínez, el 601 y la mirada del Sueco Lordkipanidse

Carlos Lordkipanidse, Houdini para
sus compañeros en la ESMA

(Por La Retaguardia) Continúan las repercusiones tras la decisión del juez federal Ariel Lijo de sobreseer a Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA, quien aparece en la lista de integrantes del Batallón de Inteligencia 601 durante la última dictadura cívico militar. Carlos Lordkipanidse, miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, una de las organizaciones que había impulsado esta causa ante la justicia, criticó la decisión del magistrado; además del accionar del Estado en general que pone a las víctimas en el rol de averiguar e investigar los hechos para de esa manera lograr que las causas avancen. Del diálogo participó también Víctor Basterra. Junto al Sueco, recordaron algunas historias del cautiverio en la ESMA: "íbamos a la misma escuela", dijeron ambos entre risas.

En la emisión de Oral y Público del 2 de octubre, entrevistamos al abogado querellante en el juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA, Rodolfo Yanzón. En relación al sobreseimiento de Gerardo Martínez, el letrado señalaba: “yo creo que es una decisión del juez federal bastante previsible; cuando aparecieron las listas del Batallón 601, lo primero que uno pensó fue que se trató de un avance importante porque se podía empezar a conocer algunos datos de gente vinculada a tareas de inteligencia y represión. El tema es que con este tipo de listado tenemos que ser sumamente cuidadosos porque aparecen, y en este concretamente ocurre, nombres de personas que eran ordenanza, hacían el café, choferes de autos, ascensoristas. Es decir, además de tipos que deben haber intervenido en forma directa en actos de secuestro, torturas, y otros crímenes, estaban estos tipos que cumplían una función meramente administrativa (…). Que quede claro que (Martínez) no me merece ni medio gramo de simpatía, me parece que es un burócrata que no merece ningún respeto, (…) (pero) a él sólo lo vinculaba una lista, haber pertenecido, haber tenido algún rango en el Batallón 601 durante un lapso de tiempo, no se lo vincula con ningún crimen específicamente (…)”.
Rápidamente aparecieron otras posiciones, que también queremos reflejar en este espacio. Una de ellas fue la de Carlos Lordkipanidse, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD), quien se mostró en desacuerdo con las palabras de Yanzón.
“El Batallón 601 fue catalogado como una asociación ilícita, pero no por nosotros, no es una cuestión de capricho. A lo largo de todas las causas en donde se juzgó el accionar del Batallón se lo consideró así, una asociación ilícita. Lo mismo podemos decir que ocurrió por ejemplo con la patota de la ESMA o los otros centros clandestinos de detención, entonces con ese criterio todos los que formaron parte del Batallón automáticamente pasaron a formar parte de una banda, aunque yo no lo voy a poner en esos términos porque realmente es muy poco político pero, para que tengamos una idea, porque esta cuestión de cuestionar acerca de si fulano o mengano era el que servía el café o no servía el café, lo hemos podido constatar a lo largo de los juicios que se vienen desarrollando hace más de diez años, que si no había un tipo que servía el café, el tipo que daba máquina no cumplía con su función, porque tenía que dar máquina y hacer el café, por lo tanto el hecho de que hubiera un tipo que hiciera café era funcional al funcionamiento de la estructura represiva”, expresó Lordkipanidse en diálogo con Oral y Público.

La dificultad para reunir pruebas

El Sueco, tal como se lo conoce, explicó que tampoco coincide con el criterio de Yanzón en relación a la falta de pruebas: “porque si no nos pasa como con los pilotos de los aviones desde donde se tiraba gente al mar, que están en este momento siendo juzgados en la causa ESMA; en ese caso no hay más testimonios que los propios dichos de aquellos que participaron de las cuestiones porque no hay sobrevivientes de los vuelos de la muerte, entonces en este caso ocurre exactamente lo mismo. Resulta entonces que si no hay un sobreviviente que diga ‘yo lo vi a Gerardo Martínez secuestrando gente, lo vi torturando, lo vi haciendo desaparecer gente’, es inimputable”.

Martínez y la Garza Sosa

A su vez, Lordkipanidse se preguntó: “¿por qué el Ministerio de Seguridad, cuando estaba Nilda Garré, saca el listado de todo el personal civil y militar que actuó durante la dictadura en el Batallón 601 de Inteligencia? Entre otros, encontramos allí a (César) Milani, por poner un ejemplo. ¿Pero cuál es el criterio de hacer público el listado? Es denunciar, es decir esta es la gente, nombre, apellido, documento, que participó del accionar del Batallón 601. Fue por eso que nosotros, no solamente la Asociación sino el conjunto del colectivo que integra el Espacio Memoria Verdad y Justicia, interpusimos ante la justicia, en los tribunales, una denuncia respecto de este personaje, que aparece con nombre, apellido y número de documento integrando el Batallón 601. El juez Lijo decide que no es casual suficiente estar incluido en la nómina de una declarada asociación ilícita, entonces ser parte de la banda del Gordo Valor resulta que ahora no es un delito, tenés que ser el Gordo Valor o la Garza Sosa para ser imputable”.

Las víctimas como motor de los juicios

Pocos días después del sobreseimiento dictado por Ariel Lijo, fue detenido uno de los tantos prófugos que tienen las causas de lesa humanidad, el coronel Roberto Gordillo, que está señalado como la persona que reclutó a Gerardo Martínez para el Batallón 601. Al respecto, Lordkipanidse insistió: “uno no va y presenta una causa judicial en un tribunal, en un juzgado porque es caprichoso, porque dice que lo quiere meter en cana a Martínez  porque resulta que se sienta a la derecha de la presidenta en todas las reuniones en Casa de Gobierno. No es ese el criterio. El criterio es que es un genocida que tiene que pagar por lo que hizo. Uno pone las pruebas que tiene a su alcance y a su disposición. En definitiva es el Estado el que lo denuncia porque el listado del 601 no lo sacamos a publicidad nosotros, lo sacó el propio Estado, entonces le corresponde al propio Estado ver cuál es la función de cada uno, qué es lo que hizo cada uno de ellos en esas instancias, porque si este listado apareció quiere decir que también están las responsabilidades respectivas, porque estamos hablando de estructuras militares y de inteligencia, y ahí está anotado hasta los cohetes que se tiraron porque no hay nada perdido respecto a eso, está todo perfectamente registrado, así que le corresponde al Estado dilucidar esta pregunta. Sin embargo, el juez que interviene en la causa, lo deja libre de culpa y cargo en esta causa que se le inicia, pero a los días cae el reclutador del Martínez. Qué fácil hubiese sido para el gobierno, para el Estado, o para el Poder Judicial, para quien sea, agarrar y unir una cuestión con la otra y esclarecer esta situación, pero nos ponen a nosotros, a las víctimas, en el rol de averiguar nosotros y así viene desarrollándose hace diez años, porque si no fuese por el accionar de las víctimas las causas no avanzan”.

¿Y el Estado?

En relación al modo de actuar del Estado, Lordkipanidse agregó que puede verse claramente -por ejemplo- en cómo actúa en los casos de los jóvenes apropiados: “ahora resulta que para recuperar la identidad los chicos tienen que ir y hacerse una prueba de sangre, no es el Estado el que busca, el que saca los listados, porque convengamos que si hay niños apropiados, si hay algo que está registrado es eso, porque no es una desaparición que existió hace treinta años atrás, es un desaparecido de hoy en día que tiene cambiada su identidad y que está actualmente en manos de los apropiadores y secuestradores. Pero qué es lo que tiene que hacer la víctima. Ir sola, hacerse el análisis de sangre en un lugar, donde encima las muestras de sangre son limitadas, donde la mayoría de las veces aquellas personas que tienen alguna duda sobre su identidad salen frustradas porque no encuentran un dato concreto, cuando tranquilamente el Estado mostrando los archivos de la represión podría rápidamente restablecer la identidad de la gran mayoría de los chicos, de los jóvenes apropiados hoy en día. Esta es una forma de ver la falta de acción del Estado en cuanto a esto, poniendo siempre la situación de búsqueda, la verdad y la justicia en manos de la víctima, y ahí es donde está el error”.

Victorio y Houdini

Como es habitual cada vez que se cruzan en el aire del programa radial Oral y Público, Víctor Basterra y Carlos Lordkipanidse dieron cuenta nuevamente de la inquebrantable relación que los une, más allá de acuerdos o desacuerdos políticos, y que se inició en el lugar más oscuro donde les tocó sobrevivir: la ESMA.

-Carlos Lordkipanidse: Hola Victorio…
-Víctor Basterra: ¿Qué tal Houdini querido?

Fue la manera en que se saludaron esta vez. Ante las preguntas sobre el origen de los apodos, Basterra detalló: “Houdini es un viejo apodo que le quedó de cuando nosotros íbamos a la misma escuela (dijo Bastera entre risas, en alusión a la ESMA). Y una vez se disfrazó de un personaje que hacía (Alberto) Olmedo y era exactamente igual. El personaje era Houdini, tenía como un bombín, una cosa extraordinaria, y a mí me quedó siempre ese recuerdo. Él a mí me dice ‘negro’, ‘petiso’, ‘enano’, elena’ y yo le digo ‘Houdini’”.

“Lo que pasa –retomó Lordkipanidse– es que Víctor ingresó a la ‘escuela’ tiempo después que yo, y ya para ese entonces a mí me habían sometido al criterio de si me mataban o no en cuatro oportunidades, de acuerdo a lo que nos vino a decir el médico Capdevila. Resulta que el resto de los compañeros me decían que yo parecía Houdini porque zafaba siempre, me sometían a ese juicio, donde los oficiales y la dirección de la Escuela de Mecánica de la Armada decidían a quiénes mataban y a quiénes no, y yo de golpe pasaba a una nueva instancia. Entonces me decían Houdini por eso, por el escapista, porque le escaba a la muerte. Respecto a esa oportunidad que Victorio relata, yo no tenía más ropa que una deportiva, uno se tenía que lavar la ropa ahí adentro solo, disponer de lo poco que uno tenía y había una ropa que era parecida a la que usaba Houdini en sus actos de magia, entonces por eso el petiso se acuerda de esa circunstancia particular”.

Una nueva anécdota que Victorio y Houdini regalan entre risas a Oral y Público, y que refleja, otra vez, el valor que tuvieron -como tantos otros ex detenidos desaparecidos- para sobrevivir a esos hechos del modo en que lo hicieron para hoy ser motores fundamentales de este pedacito de justicia. Y para hacerlo entre risas demostrando que, a pesar del dolor y la ausencia de los que no están, ellos, los sobrevivientes, tienen bastante más para enseñarnos que solo la verdad de su testimonio.

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