jueves, 19 de julio de 2012

Los policías torturan como siempre

La denuncia surgió a raíz de un video que muestra las agresiones a los internos

 Cinco policías de la localidad salteña de General Güemes fueron detenidos luego de ser denunciados por el ministro de Seguridad de la provincia, Eduardo Sylvester, acusados de apremios ilegales en contra de dos detenidos.

Así lo confirmó ayer el ministro, quien dijo a la prensa que "tras una rápida investigación" se presentaron ante el juez de Instrucción Formal de Tercera Nominación, Pablo Farah, para denunciar "la existencia de un delito cometido por parte de personal policial". Una vez formulada la denuncia penal, el magistrado ordenó la detención de los cinco policías involucrados, que se concretó antenoche, alrededor de las 22, tras lo cual quedaron a disposición de la investigación judicial.

Fuentes judiciales indicaron que la existencia de un video en el que se puede observar perfectamente las agresiones físicas de los policías, cometidas en perjuicio de dos detenidos, fue lo que alertó a las autoridades gubernamentales y al jefe de la Policía de Salta, comisario Marcelo Lami, sobre la existencia del hecho.

Las imágenes son impactantes. En un patio, se ve a dos hombres casi desnudos, esposados, uno está de rodillas y lo sostienen de los brazos mientras le tiran baldazos de agua en la cabeza. Al otro le ponen una bolsa de nailon en la cabeza, le empiezan a hacer preguntas y como no responde, le cierran la bolsa al cuello, le tapan la boca con la mano y le repreguntan hasta que cae al piso. Recién ahí le sacan la bolsa.

Sylvester indicó que fue el gobernador de la provincia, Juan Manuel Urtubey, quien les ordenó hacer la denuncia penal, una vez informado de la comisión del delito por parte del personal policial.

lunes, 16 de julio de 2012

Justicia por Mariano


Poblete, el asesino de Carlos Fuentealba, sigue haciendo lo que quiere

El ex cabo primero seguirá en la Unidad 11. Se negó a que le realizaran exámenes psicofísicos.
La U9 dice ahora que no tiene lugar para Poblete.
La cárcel federal sigue sin recibir al expolicía condenado 
 La cárcel federal U9 dice ahora que no tiene lugar para alojar a José Darío Poblete, el ex cabo primero condenado por el asesinato del maestro Carlos Fuentealba. En consecuencia, la Cámara Criminal Primera le avisó que en cuanto se produzca una vacante, será ocupada por el policía. Mientras tanto, seguirá en la cárcel provincial U11.

La Cámara había dispuesto el 25 de junio pasado el traslado de Poblete a esa prisión como forma de garantizar que cumpla la condena a prisión perpetua que le impuso por el asesinato. Tomó esa decisión luego de que el expolicía fuera fotografiado caminando libremente por las calles de Zapala, donde debía estar detenido. La fiscalía detectó que salió 22 veces sin autorización.

Poblete fue trasladado a esa unidad ubicada en el centro de Neuquén capital pero el Servicio Penitenciario Federal lo rechazó porque no cumplía con una serie de requisitos formales. Ahora el argumento cambió: "dicen que no tienen lugar", indicó una fuente judicial consultada por "Río Negro".

La fuente agregó que el Servicio Penitenciario Federal ofreció ubicar a Poblete en el penal de Marcos Paz, pero la Constitución provincial prohíbe expresamente sacar a los detenidos del territorio neuquino.

El otro problema que surgió, indicaron las fuentes, fue que el expolicía se negó a hacerse todos los exámenes físicos y psicológicos que requiere la Unidad 9 para recibirlo. "No quiso ver al psicólogo ni se dejó extraer sangre", ejemplificó el vocero.

De todos modos, los camaristas Andrés Repetto y Mario Rodríguez Gómez le comunicaron a los jefes de la Unidad 9 que apenas tengan una vacante, será ocupada por Poblete.

Aunque la cárcel no lo dijo expresamente, tendría completo el cupo con los acusados de cometer delitos de lesa humanidad que están siendo sometidos a juicio oral, en el caso conocido como "La Escuelita" II. Ese debate terminará en octubre, por lo que recién después de esa fecha habría lugar para Poblete.

Mientras tanto, se supo que su defensor Ladislao Simon presentó nuevos recursos de hábeas corpus a favor del condenado.

jueves, 12 de julio de 2012

El asesino de Fuentealba, salió 22 veces de la cárcel sin permiso

Lo comprobó la investigación realizada por la fiscalía de Zapala.
También se sospecha que adulteraron el libro de guardia.

ZAPALA (AZ).- El expolicía José Darío Poblete salió 22 veces de la Unidad de Detención 31 de esta localidad sin autorización de la Cámara de Neuquén en el período comprendido entre el 21 de marzo y el 14 de junio de este año. El dato, que contrasta con las apenas 2 veces que había dicho el jefe de la Policía, Raúl Laserna, fue corroborado por la fiscalía local que requirió la instrucción de una causa por abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público contra el extitular de la cárcel, Roberto Carlos Mieres; el segundo jefe, Ariel Alberto Vidal; el enfermero José Ignacio Maliqueo, y varios subordinados más.

Paralelamente, el fiscal Marcelo Jofré lleva adelante una investigación por la presunta adulteración del libro de salidas de la unidad. En este sentido, ya se habrían solicitado pericias a fin de determinar si existió alguna falsificación.

La falta de control en las salidas de Poblete salieron a la luz el pasado mes de junio cuando fue fotografiado caminando por el centro de esta ciudad junto a Maliqueo mientras regresaba de una visita a la clínica Huinca Lahuén y de comprar medicamentos en una farmacia.

A partir de allí se puso en marcha una investigación judicial que ahora podría derivar en el procesamiento de los jefes de la Unidad de Detención, quienes ya habían sido apartados de sus cargos, y numerosos guardiacárceles.

La fiscalía le imputa a Mieres y Vidal, en su carácter de autoridades máximas del lugar de detención, el haber permitido que el expolicía condenado por el asesinato del maestro Carlos Fuentealba, realizara al menos 22 salidas sin requerir la autorización de la Cámara de Neuquén.

"En caso de una emergencia por un problema de salud se puede resolver el traslado inmediato de un detenido con las medidas de seguridad correspondientes. Aquí no existió nada de eso. Se permitió que saliera 22 veces sin una custodia adecuada y violando las normas mínimas de seguridad que exigen estos procedimientos", explicó un vocero judicial.

El expediente fue girado al juez de instrucción Oscar Domínguez quien al término de la feria judicial de invierno deberá resolver si da curso a la investigación. Desde la fiscalía se solicitó la indagatoria de los involucrados y la concreción de una serie de peritajes tendientes a determinar si existió adulteración del libro de egresos de la Unidad de Detención.

El abogado de Poblete, Ladislao Simon, había sostenido en el momento en que se descubrieron las salidas que su cliente se vio obligado a comprar medicamentos porque el Estado no se los proveía. También afirmó que no había salido "por una puerta lateral".

Poblete está ahora detenido en la Unidad 11 de Neuquén capital y se encuentra pendiente su traslado a la cárcel federal U9.

Madre de Miguel Bru : “Un asesino más está en la calle”

Rosa Bru, madre del estudiante de Periodismo desaparecido Miguel Bru, así se refirió a la libertad condicional con que dos jueces de La Plata beneficiaron al ex policía Justo López. El caso no tiene detenidos y el cuerpo no aparece.

“Me tengo que resignar y nosotros seguimos preguntando donde está Miguel”. En once palabras Rosa Bru, la mamá de Miguel quien fue desaparecido hace 19 años por integrantes de la policía bonaerense, resumió su bronca y asco por la libertad de Justo López, uno de los uniformados que secuestró, torturó, asesinó y desapareció el cuerpo del estudiante de Periodismo, quien inauguró la lista de desaparecidos de la Democracia criolla.

Ayer dos jueces de la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata beneficiaron al asesino de Miguel con libertad condicional para que pueda afianzar sus vínculos familiares y sociales, tal como había solicitado la defensa de López.

“Este hijo de puta recuperó la libertad y no sabemos nada de Miguel”, expresó resignada la mujer en entrevista con Diagonales.com, quien aclaró que López no cumplió 18 años y nueve meses tras las rejas. “Los jueces llegaron a ese cómputo porque le aplicaron la ley del dos por uno a los primeros tres años que estuvo detenido antes de recuperar libertad”. López efectivamente, estuvo quince años tras las rejas.

Al histórico juicio realizado en 1999, todos los policías llegaron en libertad y fueron detenidos meses después, una vez que la condena fue confirmada por instancias superiores. Para este caso el sistema Judicial cumplió con las garantías procesales. Los condenados, que durante el proceso contaron con el amparo del ex juez Amílcar Vara –luego destituido por graves irregularidades-, eran policías.

“Estoy preocupada porque un asesino más está en la calle, y me preocupa la integridad física de los testigos que declararon en el juicio”. La mujer tiene razones para fundamentar su temor. El 28 de mayo de 1999, la fiscal del juicio María Scarpino, denunció que López le cruzó un Ford Falcon desde el que la insultó y amenazó, cuando iba a buscar a sus hijos al colegio. Como fiscal de primera instancia, en 1997, Scarpino solicitó la condena a perpetua para López y su cómplice Walter Abrigo.

Durante el juicio oral por el caso Bru los testigos demostraron su pánico a los acusados. Varios declararon haber sido intimidados para no hablar. Repetidas veces quienes declaraban miraban a los acusados en lugar de mirar a los jueces, y se les llamó la atención por ello.

“Me acuerdo que el fiscal (Héctor) Vogliolo vio los gestos de Abrigo, cuando amenazaba de muerte a los testigos”, recordó Rosa.

“Lamentablemente así son los tiempos de la Justicia, tiempos que no comprendo, que no comparto, porque López nunca colaboró con la búsqueda de Miguel”, agregó la mujer. “Me tengo que resignar y nosotros seguimos preguntando donde está Miguel”.

-¿Tiene esperanzas que finalmente declare y diga dónde está su hijo?
- No lo hizo estando preso menos lo va a hacer ahora, no declaró nunca. En el juicio lo único que dijo fue “soy inocente me tienen cansado con todo esto”.

El caso Bru está lleno de situaciones poco claras, ataques y muerte. Un testigo directo, Horacio Suazo, quien estuvo detenido en la comisaría Novena el 17 de agosto de 1993, murió en un confuso enfrentamiento armado con la policía al salir de la cárcel. Su hermana, Celia Giménez, declaró que él le contó que vio las torturas a Bru. Como testigo indirecto, la mujer dio vuelta el caso.

El comisario Eloy González, quien estuvo al frente de un grupo creado especialmente para el caso, recibió un mensaje elocuente: un día, mientras su equipo buscaba el cuerpo de Bru, una ventanilla de su auto apareció destruida a balazos.

Jorge “El Chavo” Ruarte aseguró que vio cuando un grupo de policías metía a Bru en un cuarto de la seccional. Sus hijos fueron secuestrados y fue agredido varias veces en la cárcel.

Por Martín Soler - noticiasplatenses@gmail.com - @martinenlared

lunes, 2 de julio de 2012

La Justicia confirmó el procesamiento de Roberto Locles

El perito que golpeó y alteró la bala que había sido extraída del cuerpo del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, en medio de una junta de expertos, quedó al borde del juicio oral y público por "inutilización de un objeto destinado a servir de prueba". Los camaristas Luis María Bunge Campos, Jorge Rimondi y Alfredo Barbarosch ratificaron el procesamiento de Locles dispuesto en primera instancia por el juez de instrucción Alberto Baños.

El encuentro entre los peritos ordenado por la jueza Wilma López se realizó el 22 de febrero de 2011, cuando Locles -quien había sido propuesto como "perito de parte" por la defensa del imputado Guillermo Uño- tomó la bala y la golpeó reiteradamente contra la mesa alterando su morfología.

Según constancias del expediente, el imputado habría actuado de esa manera para "explicar su teoría (que el proyectil habría rebotado previo a herir al occiso), golpeándolo reiterada y continuamente contra la mesa de trabajo existente en el gabinete", provocándole deformaciones.

Los expertos coincidieron que el accionar de Locles "habría generado leves aplastamientos en la parte de su ojiva y el cuerpo, más específicamente, donde se hallaban las deformaciones lineales y paralelas que presentaba el proyectilö, según recordaron los camaristas al ratificar su procesamiento.

domingo, 1 de julio de 2012

Trabas en las causas por el asesinato de Ferreyra y el intento de sobornar jueces

¡¡qué fotito!!
¡¡ que escrache !!
Una máquina de poner obstáculos

Pese a que hace casi ocho meses la Justicia citó a indagatoria a Pedraza, al ex juez Aráoz de Lamadrid y otros, sólo declaró uno de los sospechosos de cohecho y la investigación quedó detenida. Ahora, desde Unión Ferroviaria se intenta frenar el juicio por el crimen.

 Por Irina Hauser

A mitad de noviembre del año pasado, el juez Luis Rodríguez citó a indagatoria al titular de la Unión Ferroviaria (UF), José Pedraza; al contador del gremio, Angel Stafforini; al agente de la Secretaría de Inteligencia, Juan José Riquelme; al ex juez subrogante, Octavio Aráoz de Lamadrid, y al secretario de la Cámara de Casación, Luis Ameghino Escobar (h). Todos estaban involucrados en un intento de soborno a jueces de Casación con el que pretendían conseguir la libertad de los integrantes de la patota acusada de matar a Mariano Ferreyra el 20 de octubre de 2010. Los habían delatado las escuchas telefónicas ordenadas por otra jueza que investigaba el asesinato. Los diálogos los mostraban por momentos exultantes, anticipando el alivio que –con la compra de voluntades– conseguiría el propio Pedraza, por entonces muy cerca de ir preso también. “Poné el champán en la heladera, te lo re-tomás y te vas a acostar, punto y aparte”, llegó a decirle Riquelme, uno de los intermediarios. Pasó un año y medio desde que tuvieron lugar esas conversaciones y cerca de ocho meses desde la citación como sospechosos de todos sus protagonistas. Sin embargo, hasta ahora sólo Riquelme fue indagado, aunque no respondió preguntas, y la investigación quedó en franca parálisis. A este escenario ahora se sumó un intento de la UF por frenar el juicio oral acerca del homicidio, que debería comenzar el 6 de agosto.

La trama revelada por las escuchas dejó en evidencia hasta dónde eran capaces de llegar los hombres de la UF para limpiar su impronta en el crimen. En lo que atañe a las presuntas coimas, la Justicia (parte el juzgado, parte la Cámara del Crimen) actuó con parsimonia, pese a estar frente a una pintura viva de la maniobra. “Informan del otro lado que son verdes”, advertía Riquelme en el contestador automático de Pedraza. Una frase memorable que le avisaba que debía pagar dólares, no pesos. Las grabaciones están plagadas de evidencias de ese tenor. Aun así, los artilugios legales desplegados por Aráoz de Lamadrid, con presentación de nulidades y recusaciones a granel, cumplieron su objetivo de poner un parate en combinación con un aparato judicial que respondió con todo su potencial burocrático. Además, llamativamente el procurador general transitorio, Luis González Warcalde, corrió del caso al fiscal Sandro Abraldes, quien impulsaba medidas y reclamaba las indagatorias por cohecho ya desde mayo del año pasado, y había puesto el dedo en la llaga al orientar la pesquisa hacia la Cámara de Casación.

Se suponía que, después de las primeras indagatorias que tomaría el juez Rodríguez en diciembre pasado, llegaría la etapa de investigar a fondo y definir la suerte de los camaristas de Casación, que no sólo aparecían mencionados en las escuchas sino que uno de ellos, Eduardo Riggi, hablaba por línea directa con el agente Riquelme. Las indagatorias aún esperan. Sobre los jueces se tomaron medidas menores. Pasó el tiempo y uno de ellos (Gustavo Mitchell) renunció, otro que era subrogante (Mariano González Palazzo) volvió a su tribunal de origen, y sólo quedó Riggi, de quien Aráoz de Lamadrid había sido secretario durante años, hasta que en 2005 consiguió subrogar el juzgado del ex juez Juan José Galeano.

Alejado (o no tanto) de su vieja función en tribunales, Aráoz asumió la defensa del picaboletos Guillermo Uño, uno de los detenidos por el asesinato de Ferreyra, pero además asesoraba a Stafforini, vicepresidente del Belgrano Cargas. Gracias a los expresivos intercambios telefónicos de Pedraza y compañía en el verano de 2011, la Policía Federal pudo llegar al estudio jurídico de Aráoz de Lamadrid cuando Stafforini acababa de dejarle 50 mil dólares con los que pagaría, según las conversaciones, la manipulación del sorteo que asignaría los pedidos de excarcelación de la UF y les tocaran a sus conocidos en Casación.

Cuando pasó al papel de sospechoso, Aráoz de Lamadrid hizo todo por frenar la causa: pidió la nulidad del llamado a indagatoria, recusó al juez, planteó su incompetencia, recusó al fiscal, recusó a los jueces de la Sala VI de la Cámara del Crimen, llegó hasta Casación y, además, avaló un insólito pedido de su hermano para que le devuelvan los 50 mil dólares, alegando que le pertenecían. Frente a la andanada, el juez Rodríguez suspendió las indagatorias. Cuando finalmente fue confirmado en la causa, decidió que antes de concretar las indagatorias que había citado en noviembre quería analizar las escuchas posteriores al asesinato de Ferreyra y agregarlas a las que comenzaban en diciembre de 2010 y que, según el fiscal Abraldes, ofrecían sobradas pruebas. El CELS, que representa la querella de la mamá de Ferreyra, consideró que suspender las indagatorias era innecesario y que la dilación se podía haber evitado con otro tipo de respuestas judiciales, como rechazos in limine o imposición de costas. Fue uno de los motivos por los que el organismo impugnó a Rodríguez como candidato ternado para ocupar un juzgado federal porteño.

Al ferroviario Uño ahora lo defiende Oscar Igounet, el mismo abogado que en estos días realizó nuevos intentos por demorar, esta vez, el juicio oral por el asesinato del militante del PO, por el que deben responder Pedraza, su número dos, Juan Carlos Fernández, y un grupo de ocho matones y siete policías. Como es evidente, el expediente del crimen avanzó con más agilidad que el de los sobornos. El juicio debería comenzar en algo más de un mes, pero Igounet recusó a todos los integrantes del Tribunal Oral Criminal Nº 21 que realizará las audiencias y, además, les pidió el juicio político ante el Consejo de la Magistratura. Dijo que habían sido arbitrarios al rechazar la libertad de su cliente y omitir responder 15 planteos suyos. En el Consejo vaticinan que nada de esto prosperará y que las presentaciones no tienen por qué afectar el juicio. La recusación es analizada por otro Tribunal, el Nº 12, y requiere un proceso de varios días. Igounet también es el abogado que había contratado al perito Roberto Locles (con respaldo de los acusados de la UF), quien golpeó la bala que había sido extraída del cuerpo de Mariano en medio de una junta de expertos y le provocó alteraciones.

El Partido Obrero (que acompaña la querella de militantes heridos en la protesta de los tercerizados, donde mataron a Ferreyra) sostiene que Pedraza está batallando por llegar libre al juicio, tomando como parámetro al bancario Juan José Zanola, que al cumplir los dos años sin sentencia fue excarcelado, porque así lo dispone la ley, en la causa de los medicamentos. Pedraza fue detenido en febrero de 2011. En el CELS ponen énfasis en que un gran abanico de circunstancias que rodearon la investigación, incluido el intento actual por demorar el juicio oral, han seguido la misma lógica de demorar y obstaculizar: se refieren a las amenazas a testigos, la actitud del perito Locles y las sospechas de sobornos, con el agregado en este último caso de una tendencia a diluir el esclarecimiento de la participación del Poder Judicial.