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lunes, 29 de junio de 2015

¡DARIO Y MAXI VIVEN EN LA LUCHA DEL PUEBLO!



Hoy volvemos a este puente histórico de los luchadores para decir una vez más:

¡DARIO Y MAXI VIVEN EN LA LUCHA DEL PUEBLO! 13 AÑOS DE
IMPUNIDAD Y ENCUBRIMIENTO 
EL GOBIERNO ES RESPONSABLE
JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES POLÍTICOS DE LA MASACRE DE
AVELLANEDA: EDUARDO DUHALDE – ANÍBAL FERNÁNDEZ -FELIPE SOLÁ-
JUAN JOSÉ ÁLVAREZ-ALFREDO ATANASOFF-LUIS GENOUD-JORGE
MATZKIN -OSCAR RODRÍGUEZ. 

Trece años pasaron desde aquel 26 de Junio del 2002, cuando el gobierno de Eduardo
Duhalde intentó quebrar a sangre y fuego al movimiento piquetero que se movilizaba
contra el hambre y la desocupación. 
La devaluación impuesta por el FMI, que contó con el apoyo de toda la clase capitalista,
agravó la miseria del pueblo trabajador. Confiado en el respaldo de los grupos
económicos y de poder, Duhalde arremetió contra las organizaciones populares. La
feroz represión que ordenó y ejecutó su gobierno costó las vidas de Darío y Maxi, más
de cuarenta manifestantes heridos con balas de plomo, cientos de detenidos en las
comisarías aledañas, en las cuales se golpeó y torturó a una gran cantidad de
compañeros y compañeras.


Mientras los medios de comunicación difundían la versión oficial de un supuesto
enfrentamiento que jamás había ocurrido, la denuncia de la masacre trascendió gracias a
la movilización popular y al coraje de muchos trabajadores de prensa. 
Durante los días siguientes, miles ganamos las calles para reclamar juicio y castigo a los
responsables. Gracias a eso, las vidas de Darío Santillán y Maxi Kosteki trascendieron,
sus ejemplos se multiplicaron y hoy nos encontramos como todos los años
reivindicando su lucha.

Logramos las condenas ejemplares del comisario Alfredo Fanchiotti y del cabo
Alejandro Acosta por los homicidios de Darío y Maxi, pero los responsables políticos
de aquella represión criminal; Los que crearon el clima de provocaciones contra el
movimiento piquetero durante los días previos; los que tomaron las decisiones e
impartieron las ordenes; los que ordenaron la movilización de cuatro fuerzas de
seguridad y de los servicios de inteligencia; los que dieron carta blanca para disparar
plomo contra manifestantes desarmados; los que escribieron el libreto para justificar la
masacre; esos responsables continúan impunes hasta el día de hoy.  

Doce de los trece años que transcurrieron desde la masacre de Puente Pueyrredón
fueron bajo los gobiernos del matrimonio Kirchner. Ellos son los responsables
principales de la impunidad y del encubrimiento de los responsables.
Néstor Kirchner –que llegó a la presidencia de la mano de Eduardo Duhalde- ofreció
crear una comisión investigadora, pero sólo bajo la condición de que las organizaciones
abandonáramos la lucha y renunciáramos a nuestra independencia. Trató de cooptar –y
lo logró en algunos casos puntuales- pero los familiares de Darío y Maxi y las
organizaciones que hoy regresamos a este Puente Pueyrredón, rechazamos sus
maniobras y continuamos exigiendo una investigación independiente y sin condiciones. 
Eduardo Duhalde, el principal responsable de la represión, allanó el camino de los
Kirchner a la Casa Rosada. Los demás responsables políticos de la masacre de
Avellaneda continúan activos, enrolados en las filas del oficialismo y de la oposición.
Aníbal Fernández, uno de los mayores provocadores contra el movimiento de lucha de

los desocupados, integra el gobierno nacional desde su inicio y se postula como
candidato a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires por el Frente para la
Victoria.

Juan José Álvarez, quien era el secretario de Seguridad Interior de la Nación durante el
gobierno Duhalde, fue y volvió del massismo al kirchnerismo. Actualmente, permanece
refugiado en el oficialismo, que volvió a recibirlo con los brazos abiertos. También
Alfredo Atanasof, ex jefe de gabinete de Duhalde y vocero de las provocaciones de su
gobierno durante los días previos a la represión, mantiene su alineamiento con el
kirchnerismo.

Felipe Sola -ex gobernador- y Jorge Vanossi -ex ministro de Justicia de la Nación- son
ambos candidatos del Frente Renovador de Sergio Massa.
Luis Genoud, ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires, hoy es miembro
de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense.
Carlos Soria, el ex jefe de la SIDE, que jugó un papel clave en la represión asesina,
murió impune a manos de su esposa poco después de ganar la gobernación de la
provincia de Rio Negro por el Frente para la Victoria. 

Estas son las razones por las cuales el gobierno nacional encubre a los autores
intelectuales: siguen formando parte del establishment político como funcionarios u
operadores políticos. El gobierno ratificó su alianza para su sucesión con otro ex
funcionario duhaldista, Daniel Scioli.

La masacre de Avellaneda fue una decisión de Estado, avalada por todos los centros
políticos y mediáticos de la clase capitalista. Al día de hoy, logramos que se
desarchivara la causa judicial que debería investigar las responsabilidades políticas de la
masacre, luego de permanecer cajoneada durante años en el juzgado de Ariel Lijo. Esta
causa tuvo cuatro fiscales a cargo y jamás avanzó un centímetro. Muchas de las medidas
de prueba que presentamos –como cruces de llamadas telefónicas entre los involucrados
y el detalle de la cadena de mandos de las fuerzas represivas que intervinieron- jamás
fueron respondidas.

Hoy volvemos a este puente para reclamar juicio y castigo a quienes en ese momento
tenían en sus manos el poder del Estado y ejecutaron una represión planificada y
organizada. La mayoría de ellos goza de impunidad, amparados a la sombra el poder
político. 

Pero también volvemos a este puente a denunciar los atropellos contra los trabajadores
ocupados y desocupados, contra los jubilados, contra la juventud y las mujeres; y para
levantar nuevamente el conjunto de reivindicaciones por las que luchaban Maxi y Darío,
que aún siguen vigentes. 

Denunciamos la criminalización de la protesta y el reforzamiento  del aparato represivo
del Estado. La designación de Alejandro Granados y la reivindicación de la policía
bonaerense a cargo de Scioli; la promoción del genocida César Milani al frente del
Ejército y del control de todos los servicios de Inteligencia; la vigencia de las llamadas
leyes antiterroristas y de programas de espionaje contra los luchadores como el Proyecto
X; , la renuncia del general K deja intacto el aparato de espionaje que el montó, como lo
demuestra la existencia de 1500 oficiales que están en su misma situación, algunos
recientemente ascendidos.

El desmantelamiento del aparato represivo no lo harán quienes sostuvieron a Milani, a
su aparato de inteligencia y votaron la ley antiterrorista.
 Las condenas a los trabajadores petroleros de Las Heras, Santa Cruz, y la existencia de
presos políticos como el caso de Raúl “Boli” Lescano (del MPR Quebracho) y de los
trabajadores de Corral de Bustos; son expresiones de un estado permanente de
conspiración contra las demandas sociales y las luchas populares.

El reforzamiento represivo tiene su correlato en el sistemático incremento de la
militarización en los barrios, a lo largo y ancho del país, la regencia del robo organizado
y las zonas liberadas, junto al crecimiento de las mafias del narcotráfico y las redes de
trata. 

Las fuerzas de seguridad son el eslabón más importante del delito organizado que
enlaza a funcionarios, punteros, bancos, jueces  y fiscales.
Desde este Puente histórico decimos:
Basta de represión y criminalización de la protesta.
Basta de gatillo fácil.
Desprocesamiento de los luchadores.
Libertad a los presos políticos.
Fuera Milani.

Reivindicamos al impresionante movimiento de mujeres que se expresó a través de la
convocatoria #NiUnaMenos. El Estado es responsable por la impunidad y la violencia
que sufren nuestras compañeras. Exigimos una respuesta para frenar el asesinato de
mujeres en todo el país y exigimos derecho al aborto libre, seguro y gratuito. ¡Basta de
opresión y violencia contra la mujer!

Reivindicamos a Darío y Maxi como expresión de la juventud que se organiza y lucha
en los lugares de trabajo, en los colegios y facultades, en los barrios y en las zonas
rurales; la que enfrenta a la burocracia sindical y la precarización laboral, como Mariano
Ferreyra. 

Reivindicamos, a través de Darío y Maxi, a todos los mártires de las luchas obreras y
populares.  A los 30 mil compañeros y compañeras detenidos desaparecidos y a los
asesinados por la represión durante la democracia. A Anibal Verón, Teresa Rodríguez,
Víctor Choque y los muertos en el puente Corrientes. A las víctimas de los crímenes de
la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001, a Javier Barrionuevo y a Carlos
Fuentealba. A Rosemary Churapuña y Bernardo Salgueiro, asesinados en la represión
del Indoamericano. A Roberto López y Sixto Gómez y Mario López, de la comunidad
Qom de Formosa. A Florentín Díaz, asesinado  en Castelli, Chaco. A Cristian Ferreyra
y Miguel Galván, asesinados por los sicarios del agronegocio en Santiago del Estero. A
Mono, Jere, Patón y César Oviedo en Rosario. Denunciamos el asesinato del trabajador
de la construcción  Darío Avalos por la patota de la Gerardo  “601”Martínez de la 
UOCRA

Denunciamos el reciente atentado sufrido por Vanesa Orieta, hermana de Luciano
Arruga así como también las amenazas e intimidaciones hacia familiares y luchadores
que intentan acallar sus voces de denuncia, como  la persecución contra Pablo Pimentel
de la APDH La Matanza y contra Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA y testigo
en la causa contra los genocidas. 

Alzamos nuestra voz por la desaparición de Julio López y por el esclarecimiento de los
crímenes de Luciano Arruga y Silvia Suppo. Por los más de 4.300 casos de gatillo fácil
desde 1983 hasta el presente. 

Todos ellos están representados también en el nombre de la estación "Darío Santillán y
Maximiliano Kosteki", que hemos convertido en una muestra permanente de arte
popular y de lucha, recuperándola para las clases desplazadas como un espacio concreto
y simbólico, con el nombre de estos dos luchadores populares.

 Ellos formaron parte de una generación de luchadores. La enfrentó al menemismo y a
la Alianza, la del 19 y 20 de diciembre, la que combate todos los días el hambre, la
miseria, la explotación y la opresión. Darío y Maxi serán redimidos cuando los
culpables paguen y cuando logremos poner en pie la  Argentina por la que lucharon, sin
explotadores ni explotados. 

Volvemos al puente como cada 26 de Junio, a lo largo de estos 13 años con el mismo
reclamo de trabajo genuino para los desocupados, basta de precarización laboral, salud
educación y la universalización de  programas de estudio y empleo para la juventud y
los desocupados.

En las vísperas de este nuevo 26  se presentarán las apelaciones por el crimen de estado
contra nuestro compañero Mariano Ferreyra, allí estaremos para gritar Perpetua a
Pedraza y todos sus cómplices!!!
En cada joven que resiste y se organiza,  viven las figuras militantes de Maxi y Darío,
su dimensión integral y humana, en los que ponen el cuerpo y comparten la lucha de los
explotados y los oprimidos. 

Darío Santillán y Maximiliano  Kosteki, ¡presentes!
Castigo a todos los responsables políticos y materiales de la masacre de Avellaneda.
Pan y trabajo para todos y todas. Salario mínimo equivalente a la canasta familiar. Basta de tercerización y precarización laboral. Pase a planta de los trabajadores de los planes de empleo. Plenos derechos sociales y sindicales.

Desprocesamiento de todos los luchadores y las luchadoras populares.
Libertad a Raúl "Boli" Lescano y a todos los presos políticos.
Basta de criminalización de la protesta social.
Abajo la ley antiterrorista..
Basta de violencia contra la mujer. Ni una menos. El Estado es responsable.

Por tierra y vivienda para todas y todos. Basta de expulsión de los pequeños
campesinos. Basta de envenenar a los pueblos rurales con agrotóxicos.
Fuera el imperialismo de América Latina. Unidad de todos los luchadores y luchadoras contra la explotación y la opresión.

domingo, 28 de junio de 2015

A 13 años de la masacre de Avellameda: Darío y Maxi presentes en nuestras luchas



Seguimos exigiendo cárcel para los responsables políticos

Avanza junio y se acerca el 26. Un nuevo aniversario de la Masacre de Avellaneda. Trece años de aquel fatídico 26 de junio de 2002 en el que Darío Santillán y Maximiliano Kosteki cayeron asesinados por las bala de la represión policial. El piso de lo que hoy es la estación Darío y Maxi quedó regado por la sangre de estos queridos compañeros víctimas de la brutal cacería ordenada por el gobierno de Duhalde.

Aquel 26 de junio, en el marco de un vasto proceso de protagonismo popular, diversas organizaciones de desocupados/asnos movilizamos al Puente Pueyrredón para reclamar aumentos de salarios y subsidios, alimentos para los comedores, por el desprocesamiento de las y los luchadores sociales y solidaridad con la fábrica Zanón de Neuquén.

Durante los meses previos el descontento social había ido creciendo. El gobierno de Eduardo Duhalde venía proyectando, junto con las fuerzas de seguridad, un plan de acción para frenar la protesta popular. Ese día, el gobierno había diseñado un esquema de seguridad a cargo de la Policía Federal y Bonaerense, Gendarmería y Prefectura Naval. Finalmente, la represión desatada se llevó la vida de los dos compañeros, y además hubo más de 30 heridos/as con balas de plomo y decenas de detenidos/as.

Como luchadorxs, como militantes del campo popular, como trabajadorxs queremos recuperar en toda su dimensión ese momento tan importante de nuestra historia reciente. Rechazamos los “relatos” construidos desde los sectores de poder, relatos que pretender legitimar una realidad que sigue siendo esencialmente injusta. Apostamos a construir otro futuro y para ello debemos contar nuestra propia historia y ser cada día más protagonistas de nuestro presente.

Darío y Maxi son nuestros mártires pero, fundamentalmente, son una bandera a levantar, son ejemplo, son una guía indispensable para la acción. Ellos son la organización desde abajo, la lucha en las calles, la construcción de poder popular, la solidaridad hasta las últimas consecuencias. Claro que vale el homenaje a nuestros muertos, pero sabiendo que el mejor homenaje es recuperar su ejemplo, es continuar su lucha.

En estos 13 años el reclamo de justicia ha sido una constante. La lucha unitaria de un conjunto de organizaciones logró la condena de los autores materiales de los homicidios: el comisario Alberto Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta. Pero siguen impunes los responsables políticos de la masacre, empezando por el ex presidente Eduardo Duhalde y su ministro Aníbal Fernández (hoy Jefe de Gabinete del gobierno nacional y precandidato a gobernador de Buenos Aires por el kirchnerismo). La lucha por justicia y castigo a todos los responsables sigue plenamente vigente; se logró que el juez federal Ariel Lijo reabriera la causa por los responsables intelectuales y políticos de la masacre, pero mucho más habrá que avanzar contra una institucionalidad que defiende la impunidad de los poderosos.

Hoy la Argentina no es la misma que la del 2002. Encabezados por el kirchnerismo, los sectores del poder lograron una indiscutible recomposición del sistema capitalista y sus instituciones. Los sectores populares logramos recuperar algunos derechos pero perdimos protagonismo y fuerza en las calles. El horizonte de un “capitalismo serio” se asienta en el saqueo de los bienes comunes, la precarización laboral, salarios y jubilaciones miserables. A trece años de aquellas demandas, continuamos exigiendo trabajo genuino para todos/as, porque la “década ganada” es, principalmente, para los empresarios que “se la llevan con pala”.

En tiempos de elecciones, de disputas de grupos de poder, los candidatos que repiten eslóganes vacíos mientras preparan nuevos ajustes contra el pueblo. Entre ellos está Aníbal Fernández, uno de los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda, reciclado desde hace más de 10 años por el proyecto K y ahora candidato en las próximas elecciones.

Ante este escenario que se preanuncia aún más duro para el pueblo, se vuelve indispensable sostener el camino que transitaron Darío y Maxi. El de construir una izquierda desde abajo, prefigurativa, con protagonismo popular, con la mirada en Latinoamérica y también en las diversas experiencias históricas de lucha de nuestro pueblo.

En el marco actual no desconocemos la instancia electoral; llamamos a participar de las elecciones votando a los candidatos del FIT porque entendemos que son los que expresan una perspectiva favorable a los trabajadores y trabajadoras. Pero tenemos claro que los cambios de fondo vendrán de la organización y la lucha colectiva. Nos sentimos parte de un proceso regional que tiene en Venezuela y en Bolivia sus expresiones más avanzadas. Y en este punto se agigantan las figuras de Darío y Maxi. Ellos viven en cada una de nuestras luchas: en el barrio, en los lugares de trabajo, en las escuelas y universidades, en la defensa del medio ambiente, en las luchas contra el machismo y el patriarcado y una vida libre de violencia. Ellos son un mojón indispensable en nuestro camino hacia el cambio social, en nuestra apuesta por el feminismo popular, en el diseño del buen vivir nuestroamericano, en el desafío por construir colectivamente el socialismo desde abajo.

Por todo esto, como cada año, este 26 de junio estaremos en las calles de todo el país recordando a nuestros cumpas, reclamando justicia, luchando, como nos enseñaron, con coraje, compromiso y vida.

Darío y Maxi presentes en nuestra lucha!!!

Castigo para los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda.

Cárcel para Eduardo Duhalde, Aníbal Fernández, Alfredo Atanasof, Juan José Álvarez Felipe Sola, Luis Genoud, Oscar Rodríguez y Jorge Matzkin.

Como Darío y Maxi no negociamos nuestros sueños.
Por el socialismo, el feminismo y el poder popular

lunes, 1 de julio de 2013

A 11 años de la Masacre de Avellaneda: Seguimos construyendo poder popular.



 Por una Argentina sin hambre, sin saqueo ni explotación.


A once años de la represión que intentó acallar las luchas populares y se cobró las vidas de Darío y Maxi; en un momento político en el que las luchas de las y los trabajadores son judicializadas y criminalizadas; las organizaciones populares seguimos reclamando justicia, construyendo poder popular y gestando un nuevo proyecto de país, sin hambre, sin saqueo ni explotación.

La Masacrede Avellaneda, al igual que la rebelión del 19 y 20 de diciembre, provocó una indignación en todo nuestro pueblo y marcó a fuego a una nueva generación militante, para quienes los ejemplos de Maxi y Darío proyectaron un compromiso de lucha e intransigencia contra las injusticias que nos advierte sobre los peligros que entraña el posibilismo y la resignación.

En estos años los gobiernos kirchneristas adoptaron algunas medidas efectivamente progresivas, en muchos casos inspiradas en históricas reivindicaciones populares. Pero estas medidas no configuraron un programa integral capaz de superar la precarización del trabajo, el salario y la vida. En un contexto inflacionario que golpea fuertemente los bolsillos del pueblo, el gobierno intenta poner techo a las paritarias, sostiene un sistema impositivo regresivo y a una gran masa de trabajadores precarizados y tercerizados. A la vez instala un discurso que condena y judicializa la lucha, como vemos que sucede hoy ante los distintos reclamos sociales y sindicales.

A eso se suman problemas estructurales como la ausencia de una política integral de transporte público, que por su estado de abandono sigue poniendo  en riesgo la vida de nuestro pueblo como sucedió enla Masacrede Once, y hace unos días solamente, la nueva masacre ferroviaria del sarmiento, la continuidad de un sistema tributario sumamente regresivo; un sistema de salud deficiente y controlado por corporaciones médicas, farmacéuticas y organismos internacionales; una estructura de privatizaciones intocada que garantiza ganancias desorbitantes sin ningún tipo de regulación y control, a costa del encarecimiento de la vida; una feroz avanzada inmobiliaria que encarece alquileres, expulsa a los sectores populares y provoca muerte y destrucción, como quedó evidenciado recientemente con las inundaciones en la ciudad deLa Plata, Capital y el oeste del Conurbano bonaerense.

Todo sustentado por una estructura de poder que garantiza gobernabilidad a través de sindicatos empresariales antidemocráticos, corporativos, entreguistas y burocratizados, punteros, intendentes y gobernadores mafiosos, un poder judicial procesista y de clase que criminaliza la pobreza y la protesta social, y narco-policías asesinas con control territorial y total impunidad. Entendemos que cualquier proyecto emancipatorio debe revertir la sobreexplotación y el saqueo de los bienes naturales por parte de corporaciones locales y transnacionales; la “sojización” cada vez más extendida del campo; el modelo de la megaminería con las consecuencias socio ambientales que implica, así como el entramado industrial extranjerizado, concentrado, y basado en variadas formas de sobreexplotación de los trabajadores que sustenta este modelo productivo.

En el terreno de los derechos humanos, los avances en los juicios a los represores de la pasada dictadura, demasiado lentos e incompletos, no abarcaron a los responsables económicos, civiles y eclesiásticos, que aún siguen impunes. Exigimos juicio y castigo ya. Del mismo modo y con el mismo énfasis luchamos por los derechos humanos de hoy: para que no se sigan invisibilizando la muerte de los luchadores y las luchadoras de los pueblos originarios o de países hermanos, para que no sigan quedando impunes los crímenes contra los sectores más humildes por el gatillo fácil o por la represión en las cárceles, que son verdaderos centros de criminalización de la pobreza; para que no continúe invisibilizada la muerte de mujeres por abortos clandestinos o por ser víctimas de las redes de trata para la prostitución. Al mismo tiempo decimos: ¡Abajo la ley antiterrorista dictada por los organismos financieros internacionales! Terminar de romper la dependencia con los centros de poder sigue siendo otra deuda pendiente.

Mientras tanto, el imperio yanqui y las grandes transnacionales continúan apropiándose de los territorios y de los bienes naturales de Nuestra América, a la vez que ponen todos sus esfuerzos por frenar los avances que vienen dando los pueblos en los últimos años y desestabilizar los procesos de cambio, en particular su principal amenaza: la revolución bolivariana.

Como contraparte, los movimientos populares del continente venimos dando importantes pasos de integración y unidad, para resistir con más fuerza la ofensiva imperial, pero sobre todo para seguir construyendo, desde abajo, los caminos hacia la emancipación de nuestra Patria Grande.

El 2001 y la Masacre de Avellaneda dejaron un legado importante de experiencias organizativas de “los y las de abajo” que se extienden en los barrios, en los lugares de trabajo, en las aulas, en las asambleas. Y también en el plano cultural, artístico y simbólico, a partir de la ocupación de las calles en forma creativa, lo que se ve especialmente reflejado en la apropiación de la Estación que nuestro pueblo rebautizó con el nombre de Darío y Maxi, convertida en una muestra permanente de arte popular, y desplazando el nombre de Nicolás Avellaneda, ex presidente protagonista de la campaña de exterminio de pueblos originarios conocida como Campaña del Desierto, represor de huelgas de inquilinos, representante de las clases dominantes.

Por eso el desafío de las organizaciones populares pasa por reforzar la construcción de un proyecto político emancipatorio basado en una transformación estructural y cultural profunda de nuestra sociedad, sin mezquindades ni sectarismos, de carácter popular, anticapitalista, antipatriarcal, anticolonial, latinoamericanista y antimperialista, en una perspectiva socialista.

Hoy alzamos la voz frente a los crímenes del 26 de junio de 2002, los del 19 y 20 de diciembre, los 30 mil compañeros y compañeras detenidos desaparecidos, y los asesinatos por represión en democracia. De Carlos Fuentealba y Mariano Ferreyra. De Rosemary Churapuña y Bernardo Salgueiro, asesinados en la represión del Indoamericano. De Roberto López y Sixto Gómez y Mario López, de la comunidad Qom de Formosa. De Florentín Díaz, asesinado el mes pasado en la violenta represión en Castelli, Chaco. De Cristian Ferreyra y Miguel Galván, asesinados por los sicarios del agronegocio en Santiago del Estero. De Mono, Jere, Patón y César Oviedo en Rosario. Alzamos la voz por las desapariciones de Julio López y Luciano Arruga, y por el asesinato de Silvia Suppo. Porque en todos ellos y ellas y en tantos casos más, los reclamos de justicia sólo se verán redimidos cuando los culpables paguen, pero sobre todo cuando logremos poner en pie una Argentina donde no haya impunidad, ni hambre, ni saqueo ni explotación.

Una Argentina de y para las grandes mayorías de nuestro pueblo, de los trabajadores y de las trabajadoras, de los campesinos y las campesinas, de los pueblos originarios, de los hombres y las mujeres, de las diversidades sexuales, de la juventud y de los y las estudiantes. Ese será el mejor homenaje y la mejor reivindicación que podamos hacer de nuestros compañeros caídos, que estarán presentes mientras nosotros sigamos luchando, en cada joven que resiste y se organiza, y que visualiza en las figuras militantes de Maxi y Darío un ejemplo de “otra política”, en su dimensión integral y humana. Una dimensión que incluye la solidaridad, el compromiso con el otro, poniendo el cuerpo, incluso a riesgo de dejar la vida en ello. Una juventud profundamente consecuente con los principios y anhelos por los que Maxi y Darío, y tantos otros, cayeron luchando.

    Cárcel común, perpetua y efectiva a los autores materiales de los crímenes de Darío Santillán, Maximiliano Kosteki y Carlos Fuentealba
    Juicio y Castigo a Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alfredo Atanasof, Juan José Álvarez, Jorge Vanossi, Luis Genoud, Jorge Matzkin, Oscar Rodríguez, Aníbal Fernández y todos los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda
    Contra la precarización laboral y la inflación – Salario igual a la canasta familiar – 0% de IVA para los productos básicos. Por libertad y democracia sindical
    Basta de femicidios - Contra toda violencia de género - Aborto legal, seguro y gratuito.
    Por el desprocesamiento de todos los luchadores y las luchadoras populares.
    Por los 30 mil compañeros y compañeras detenidos desaparecidos.
    No a las bases norteamericanas y a la intervención imperialista - No al bloqueo de EEUU a Cuba.
    Por la unidad y la autodeterminación de los pueblos de Nuestra América.


A 11 años de la Masacre de Avellaneda
¡Por una alternativa política de los de abajo, con democracia de base, asamblearia, y de lucha en las calles!
Martes 25 y miércoles 26, todos y todas ala Estación“Darío y Maxi” (ex Avellaneda) y al Puente Pueyrredón

 Ver todas las actividades en : http://frentedariosantillan.org/fpds/

martes, 11 de diciembre de 2012

En el día de los DD.HH., las deudas de la democracia

Por Anahí Di Santo. Familiares de Ferreyra, Santillán, Fuentealba y Arruga realizaron una conferencia de prensa para presentar una carta abierta que recuerda que a 29 años de la restitución democrática, aún quedan materias pendientes.

    “A casi treinta años del fin de la Dictadura, la represión por causas políticas, el gatillo fácil, y la corrupción dentro de los aparatos represivos, siguen siendo moneda corriente y en muchos casos continúan llevándose la vida de compañeros y compañeras”, señala el documento que expusieron ayer por la mañana en la Legislatura porteña Pablo Ferreyra -hermano de Mariano-, Leonardo Santillán -hermano de Darío-, Roberto Rodríguez -cuñado de Carlos Fuentealba- y Vanesa Orieta -hermana de Luciano Arruga-, junto a otros familiares de víctimas de violencia institucional y represión policial, y organismos y representantes de derechos humanos, al reclamar por “la justicia y los derechos humanos de ayer y de hoy”.

    Con la presencia de Elía Espen, Madre de Plaza de Mayo, Enrique “Cacho” Fuckman, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, los legisladores porteños Claudia Neira y Pablo Bergel y la adhesión de Osvaldo Bayer y Félix Díaz, entre numerosas personalidades y organizaciones que sumaron su firma a la carta abierta, los familiares denunciaron que en el país hubo más de 3.600 asesinados y 197 desapariciones desde el restablecimiento de la democracia en el año ’83.

    Convocados por la falta de justicia pero unidos por la lucha por el cambio, los discursos de los familiares transmitieron un mensaje que atravesó toda la conferencia que apuntó a resignificar el concepto de “derechos humanos”, llevándolo más allá de los crímenes de la dictadura, para vincularlo con cualquier tipo de represión y persecución política y con la “justicia completa” que condene a responsables materiales y políticos de los crímenes, sin dejar de lado que “el acceso a la vivienda, salud, trabajo y la educación sea realmente efectivo para todos y todas, sin pobreza ni exclusión”.

    En este sentido, Pablo Ferreyra, hermano del militante del Partido Obrero asesinado en 2010, destacó “la estrecha relación de los crímenes de Mariano Ferryera, del pueblo Qom, la causa Ledesma y la represión en el Parque Indoamericano, con problemas impostergables de la actualidad, como son la tercerización laboral, la crisis habitacional y el problema de la tierra”, mientras que puso de relieve la necesidad de profundizar los debates acerca de la apropiación colectiva de la tierra y de poner fin a la persecución que sufren las comunidades y los pequeños productores agropecuarios.

    Ferreyra señaló además “la importancia de impulsar marcos regulatorios que desde el punto de vista institucional condicionen los protocolos de las Fuerzas de Seguridad para evitar abusos y violencia”. En la misma línea, Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, el joven desaparecido en Lomas del Mirador, denunció “el silencio que recae sobre las causas de violencia y represión que golpean a los pibes más pobres, como fue el caso de Luciano, quien al negarse a robar para la policía fue detenido, torturado y luego desaparecido. Y el hecho de que no haya avance alguno en la causa habla de una clara política de discriminación, estigmatización y persecución de la pobreza”.

    Por su parte, Alberto Rodríguez, cuñado del maestro Carlos Fuentealba, se refirió a la complicidad del sistema judicial y los beneficios que gozan los condenados dentro del sistema penitenciario. “La causa por Fuentealba se desdobló como una estrategia para utilizar como chivo expiatorio al asesino material y dejar libre a los responsables políticos”, indicó Rodríguez, y agregó que “la justicia de Neuquén no quiere avanzar en el procesamiento de Sobisch porque dicen que no es pertinente investigar al ex gobernador”. Del mismo modo, en la causa por los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en el Puente Pueyrredón, en junio de 2002, el ex presidente Duhalde “nunca ha sido puesto en el banquillo de los acusados como responsable intelectual”. Rodríguez condenó además “las salidas recreativas completamente ilegales y clandestinas, fuera de los penales donde cumplían condena Poblete y Fanchiotti” (autores materiales de los asesinatos de Fuentealba, y Kosteki y Santillán, respectivamente).

    Los familiares denunciaron además que no hay una sola imputación a las responsabilidades políticas de las más de 38 muertes ocurridas el 19 y 20 de Diciembre del 2001, la violencia y la complicidad institucional y delictiva con las redes de trata y prostitución, como lo evidencia el caso de “Marita” Verón, la ausencia total de líneas de investigación en la desaparición de Jorge Julio López, la represión sufrida por los Qom, del mismo modo que las manifestaciones en contra de la megaminería en distintos puntos del país, el violento desalojo del Parque Indoamericano, y la impunidad del gatillo fácil y la prepotencia policial reflejada en los casos de el “Jere”, el “Mono” y “Patom”, en Rosario, y de Jonathan “Kiki” Lezcano, Ezequiel Blanco, Diego Núñez o Paulina Alejandra Lebbos entre otros.

    Haciendo hincapié en el ejemplo que significa la lucha por la memoria y la justicia protagonizada por las diferentes organizaciones de Derechos Humanos que permitieron recuperar más de 100 nietos y nietas, Leonardo Santillán, hermano del militante social Darío Santillán, consideró fundamental “establecer una continuidad entre la lucha por los derechos humanos llevada a cabo por Madres, Hijos y Abuelas y el rol que tienen los familiares de las víctimas de la represión en los crímenes de la actualidad”.

miércoles, 27 de junio de 2012

El Frente Popular Dario Santillán responde a la Presidenta

El Frente Popular Dario Santillán responde a la Presidenta: "Cuidado Cristina, el doble discurso se vuelve una cínica ofensa al pueblo
cuando choca con la memoria y la dignidad de Darío y Maxi".

La presidenta Cristina Kirchner aprovechó la cadena nacional para "solidarizarse" por los asesinatos de Darío y Maximiliano,... además de remitir en su discurso a otros temas ya tristemente recurrentes, como la justificación del ajuste y la criminalización del legítimo derecho de protesta sindical y social, asociándolos una vez más con la extorsión. Es lógico lamentar la pérdida de vidas humanas en un accidente como sucedió con algunos integrantes de Gendarmeria Nacional, pero el homenaje que proclamó hoy la presidenta a dicha fuerza enmarcada en los ultimos hechos suena como una burla especialmente al hacerlo en el día en que, hace 10 años, esa misma fuerza represiva compartió responsabilidades en los asesinatos de Darío y Maximiliano,. En ese "homenaje" además, asoció las causas de ese lamentable accidente a la protesta de los trabajadores, en un avance discursivo más en contra del derecho a la protesta social contra el que el gobierno cada vez más arremete, y arremete no solo desde lo discursivo si no mismo en avances institucionales concretos para castigar la expresion social y la manifestacion popular como la "Ley antiterrorista".

En el caso concreto de la "solidaridad" expresada ante la conmemoración de los asesinatos de nuestros compañeros, la presidenta pretende sostener sus dichos en una pretendida desmemoria popular Señora presidenta, no sea hipócrita! Si realmente sintiera algo parecido a la solidaridad ante estos hechos impunes, no hubiera albergado en su espacio político a quienes tuvieron responsabilidad en aquellos crímenes. Como Carlos Soria, candidato a gobernador por su partido, el Frente Para la Victoria, en Río Negro, que contó con su aval personal. Soria dirigió los Servicios de Inteligencia que comandaron el accionar de Fanchiotti durante la represión, como quedó constancia en el juicio a los policías. Y usted, lejos de solidarizarse con esta causa en su momento e impulsar la búsqueda de justicia, premió a unos de los ideólogos de los crímenes. Frente a usted, señora presidenta, suele estar Aníbal Fernández, integrante del gabinete presidencial que orquestó aquella represión, y vocero del discurso policial que complementó los crímenes. Si relamente sintiera solidaridad por esta causa, no seguiría teniendo entre sus colaboradores a ese nefasto personaje que ofende la memoria de los jóvenes asesinados. Hacemos nuestras las dolidas palabras de Alberto Santillán, padre de Dario, al enterarse de su alocución: “Cristina nos manda la misma solidaridad de mierda que permite que Aníbal Fernández esté en el gobierno‘“.

Otro hecho, más directo, nos hace dudar de sus palabras y nos despierta indignación. En el gobierno anterior que usted compartió con su marido, brindaron al ex presidente Duhalde, quien debía ser investigado por estos crímenes, una salida "discreta" durante los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner, "premiándolo" con la designación como presidente de la Comisión Permanente del MERCOSUR. Este "favor" concedido al principal responsable de los crímenes de Darío y Maxi, además, fue coronado por ustedes con el entorpecimiento que el gobierno de Néstor Kirchner realizó respecto al esclarecimiento de los hechos de Avellaneda. El propio padre de Darío Santillán declaró sentirse “forreado y usado” por el entonces presidente que, después de recibirlo y fotografiarse con él, prometió la desclasificación de los archivos de la SIDE para avanzar en las responsabiliades políticas.

Hoy luchamos contra la impunidad, desde la militancia popular impulsamos otro proyecto de país, sin explotación, sin hambre. REALIDADES BIEN VIGENTES POR LAS QUE LUCHABAN DARÍO Y MAXI, QUE SIGUEN PENDIENTES DE SER RESUELTAS, AÚN DESPUÉS DE 9 AÑOS DE GOBIERNO DONDE, INCLUSO, ALGUNOS MALES QUE PERJUDICAN AL PUEBLO SE HAN PROFUNDIZADO, COMO EL SAQUEO DE NUESTROS BIENES COMUNES A LO LARGO DE TODO EL PAÍS. No hace falta que lo digamos nosotros: basta encontrar en el testimonio vivo de los compañeros asesinados una firme posición frente a esto, que hubicaría hoy a Darío y Maxi luchando contra las injusticias, en cada movilización, en cada huelga de los trabajadores, denunciando la judicialización de la protesta social y la represión. Y el doble discurso, como el que usted enarbola, que se vuelve cínico y ofensivo cuando busca desvirtuar la memoria y la lucha de quienes ya no están.

En la misma sintonía aparecieron en las cercanías de Avellaneda afiches que ponían a Darío y Maxi junto a la figura de Néstor Kirchner, tergiversando la historia y asociando proyectos políticos bien disímiles: Darío y Maxi no lucharon por su "capitalismo en serio", sino por un Cambio Social, por una transformación radical de la sociedad. Desde el Frente Popular Dario Santillán tenemos marcadas diferencias con el "modelo" de país que su gobierno nos propone. Luchamos consecuentemente contra las injusticias, y podemos debatir fraternalmente también con la militancia popular que ve en el gobierno un proyecto positivo para el pueblo. LO QUE NO PODEMOS DEJAR PASAR ES EL DOBLE DISCURSO QUE MANOSEA LA MEMORIA DE NUESTROS COMPAÑEROS CAÍDOS.

No esperamos de su gobierno palabras de solidaridad. En algún momento esperamos un compromiso de ustedes con la justicia, que junto a Nestor Kirchner defraudaron. Por eso sabemos que sólo habrá justicia a través de la lucha popular.

Darío y Maxi viven en cada lucha cotidiana, de los trabajadorxs y de todo el pueblo, contra las injusticias!!!
Seguimos exigiendo juicio y castigo, y denunciando el doble discurso y las complicidades con la impunidad

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- Leonardo Santillán (hermano de Darío, militante del Frente Darío Santillán), 15.5159.9898
- Federico Orchani (vocero del Frente Popular Darío Santillán), 15.5695.5701
- Daniela Ramos (vocera del Frente Popular Darío Santillán), 0221.15.545.0274
- Zulema Aguirre (vocera del Frente Popular Darío Santillán), 15.6830.3902)

A 10 años de la Masacre de Avellaneda, Frente Popular Darío Santillán - en la COMPA 47

martes, 26 de junio de 2012

Acto Central por los diez años del asesinato de Kosteki y Santillán

“Justicia por sus vidas”

El reclamo de la condena judicial a los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda recorrió el discurso de Vanina Kosteki, Alberto y Leonardo Santillán. Una masiva movilización que culminó en la estación precedió el acto.

 Por Ailín Bullentini

De muchas maneras distintas, el pedido de “juicio y condena” a los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda fue la consigna que más fuerte retumbó ayer, entre los edificios que acompañan el último tramo de Hipólito Yrigoyen desde la estación de trenes de esa localidad hasta que esa avenida del sur del conurbano bonaerense se funde con el Puente Pueyrredón. Miles de personas la desperdigaron en forma de canciones militantes, que repitieron sin parar durante la marcha por la década que se cumplió de los asesinatos. Su recorrido fue el mismo que, el 26 de junio de 2002, hicieron las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales en clave de cacería humana, desde el límite que se les había ordenado proteger, el ingreso a la Ciudad de Buenos Aires, hasta la estación ferroviaria. Allí adentro mataron a Maximiliano Kosteki y a Darío Santillán. Vanina Kosteki, hermana de Maxi, tradujo el reclamo en gritos agudos: “Vamos a seguir pidiendo en la calle, donde Darío, Maxi, Mariano (Ferreyra) y todos los compañeros murieron por luchar, justicia por sus vidas”, amplificaron los micrófonos sobre el escenario que se montó sobre ese puente.

El grito ronco de Leonardo Santillán, hermano de Darío, lo reformuló en clave de desafío: “Que lo de hoy (por ayer) no sea solo un recuerdo, sino la lucha por meter en la cárcel a todos esos hijos de puta”. En pena rabiosa lo convirtió Alberto Santillán, papá de ambos, que entre lágrimas agradeció a la “juventud” que acompañó la movilización y recordó las “promesas incumplidas de investigación que hizo el kirchnerismo”.

Pasado el mediodía, los familiares fueron los encargados de cerrar, ante un Puente Pueyrredón rebozante, un día entero de reclamos y recuerdos que había comenzado el lunes a las 14 en la Estación de Avellaneda y que mantuvo el calor de la lucha durante la noche fría de junio, con los recitales de Raly Barrionuevo, Nompalidece y Fandermole. “Seguimos estando acá, no le vamos a dar lugar a nadie para que use la lucha de los compañeros ni vamos a permitir que cierren la causa que busca a los responsables políticos”, despuntó Vanina desde el mismo escenario en el que reafirmó una antigua promesa: “Se lo prometí a Maximiliano el día que se murió”, culminó.

Los discursos sobre el escenario fueron duros contra el gobierno nacional, al que los tres le atribuyeron el nulo avance en la investigación sobre la acción política en la masacre. Las críticas al oficialismo también formaron parte de un documento consensuado entre organizaciones sociales y políticas leído ayer.

La investigación judicial de la pata política en la masacre –la causa permanece archivada– es la materia pendiente del caso y el principal reclamo, pero no el único. La decisión que la Justicia bonaerense tomó hace poco más de una semana, de permitir el traslado de los únicos dos condenados, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta –ambos con prisión perpetua–, a cárceles de régimen abierto también fue materia de enérgico rechazo. “Que los condenados hayan sido pasados a un régimen abierto es indignante, es humillante, es un insulto. Se están cagando en nosotros”, concluyó Leonardo.

La movilización, que culminó pasadas las 14 de ayer en el puente, había arrancado en la estación con una tupida columna de jóvenes militantes miembros del MTD y el infaltable Frente Popular Darío Santillán, de organizaciones de base y algunas de agrupaciones de izquierda, referentes de organismos de derechos humanos –Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Asociación de ex Detenidos-Desaparecidos, Liga por los Derechos del Hombre– y colectivos de trabajadores, estudiantes y trabajadores de la cultura, entre otros. “Acá hay miles de Maxis y Daríos, hay un puente entero que busca cambiar las cosas en este país”, definió a quienes integraron la conmemoración popular. Vanina, en tanto, los vio como un reflejo de “continuidad”: “Las banderas que ellos levantaron con pedidos de trabajo, salud y educación para los más desprotegidos son las que sostuvimos todo este tiempo y seguimos sosteniendo”.

A 10 años de la Masacre de Avellaneda

Seguimos construyendo Poder Popular: Por una Argentina sin hambre, sin saqueo ni explotación
 Frente Popular "Darío Santillán"
   
A diez años de la represión que intentó acallar las luchas populares y se cobró las vidas de Darío y Maxi; en un contexto donde se reaviva la impunidad de los asesinos de Fuentealba, Kosteki y Santillán; en un momento político en el que las luchas de los trabajadores son judicializadas y criminalizadas; las organizaciones populares seguimos reclamando justicia, construyendo poder popular y gestando un nuevo proyecto de país, sin hambre, sin saqueo ni explotación.

La Masacre de Avellaneda, al igual que la rebelión del 19 y 20 de diciembre, provocó una indignación en todo nuestro pueblo y marcó a fuego a una nueva generación militante, para quienes los ejemplos de Maxi y Darío proyectaron un compromiso de lucha e intransigencia contra las injusticias que nos advierte sobre los peligros que entraña el posibilismo y la resignación.

En estos años los gobiernos kirchneristas adoptaron algunas medidas efectivamente progresivas, en muchos casos inspiradas en históricas reivindicaciones populares. Pero estas medidas no configuraron un programa integral capaz de superar la precarización del trabajo, el salario y la vida. La política de “sintonía fina” frente al impacto de la crisis internacional no ha resuelto sino profundizado el golpe de la inflación sobre los bolsillos del pueblo. El gobierno intenta poner techo a las paritarias, sostiene un sistema impositivo regresivo y a una gran masa de trabajadores precarizados y tercerizados. A la vez instala un discurso que condena y judicializa la lucha, como vemos que sucede hoy ante los distintos reclamos sociales y sindicales. A eso se suman problemas estructurales como la ausencia de una política integral de transporte público, que por su estado de abandono pone en riesgo la vida de nuestro pueblo como sucedió hace cuatro meses en la tragedia ferroviaria conocida como la Masacre de Once.

Entendemos que cualquier proyecto emancipatorio debe revertir la sobreexplotación y el saqueo de los bienes naturales por parte de corporaciones transnacionales; la “sojización” cada vez más extendida del campo; el modelo de la megaminería con las consecuencias socio ambientales que implica, así como el entramado industrial extranjerizado, concentrado, y basado en variadas formas de sobreexplotación de los trabajadores que sustenta este modelo productivo.

En el terreno de los derechos humanos, los avances en los juicios a los represores de la pasada dictadura no abarcaron a los responsables económicos, que aún siguen impunes. Es un buen paso el procesamiento a Blaquier, directo responsable de las muertes y desapariciones en el Ingenio Ledesma, pero los casos aislados no deben conformarnos. Exigimos juicio y castigo ya, también a los mentores y artífices civiles del genocidio. Del mismo modo y con el mismo énfasis luchamos por los derechos humanos de hoy: para que no se sigan invisibilizando la muerte de los luchadores y las luchadoras de los pueblos originarios o de países hermanos, para que no sigan quedando impunes los crímenes contra los sectores más humildes por el gatillo fácil o por la represión en las cárceles, que son verdaderos centros de criminalización de la pobreza; para que no continúe invisibilizada la muerte de mujeres por abortos clandestinos o por ser víctimas de las redes de trata para la prostitución. Al mismo tiempo decimos: ¡Abajo la ley antiterrorista!

El 2001 y la Masacre de Avellaneda dejaron un legado importante de experiencias organizativas de “los y las de abajo” que se extienden en los barrios, en los lugares de trabajo, en las aulas, en las asambleas. Y también en el plano cultural, artístico y simbólico, a partir de la ocupación de las calles en forma creadora, lo que se ve especialmente reflejado en la apropiación de la Estación que nuestro pueblo rebautizó con el nombre de Darío y Maxi, convertida en una muestra permanente de arte popular, y desplazando el nombre de Nicolás Avellaneda, ex presidente protagonista de la campaña de exterminio de pueblos originarios conocida como Campaña del Desierto, represor de huelgas de inquilinos, representante de las clases dominantes.

Por eso el desafío de las organizaciones populares pasa por reforzar la construcción de un proyecto político emancipatorio basado en una transformación estructural y cultural profunda de nuestra sociedad, sin mezquindades ni sectarismos, de carácter popular, anticapitalista, antipatriarcal, anticolonial, latinoamericanista y antimperialista, en una perspectiva socialista.

Hoy alzamos la voz frente a los crímenes del 26 de junio de 2002, los del 19 y 20 de diciembre y los asesinatos por represión en democracia. De Carlos Fuentealba y Mariano Ferreyra. De Rosemary Churapuña y Bernardo Salgueiro, asesinados en la represión del IndoamericanoDe Roberto López y Sixto Gómez, de la comunidad Qom de Formosa. De Cristian Ferreyra, asesinado por los sicarios del agronegocio en Santiago del Estero. De Mono, Jere y Patóm y, hace pocos días, de un nuevo asesinato cometido contra otro de los pibes de nuestros movimientos en Rosario. Alzamos la voz por las desapariciones de Julio López y Luciano Aurruga, y por el asesinato de Silvia Suppo. Porque en todos ellos y ellas y en tantos casos más, los reclamos de justicia sólo se verán redimidos cuando los culpables paguen, pero sobre todo cuando logremos poner en pie una Argentina donde no haya impunidad, ni hambre, ni saqueo ni explotación. Una Argentina de y para las grandes mayorías de nuestro pueblo, de los trabajadores y de las trabajadoras, de los campesinos y las campesinas, de los pueblos originarios, de los hombres y las mujeres, de las diversidades sexuales, de la juventud y de los y las estudiantes. Ese será el mejor homenaje y la mejor reivindicación que podamos hacer de nuestros compañeros caídos, que estarán presentes mientras nosotros sigamos luchando.
 
*Cárcel común, perpetua y efectiva a los autores materiales de los crímenes de Darío Santillán, Maximiliano Kosteki y Carlos Fuentealba

*Juicio y Castigo a Duhalde, Atanasof, J.J. Álvarez, A. Fernández y todos los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda

*Contra la precarización laboral - Salario igual a la canasta familiar – 0% de IVA para los productos básicos. Por libertad y democracia sindical

*Por una Reforma Agraria Integral y Socialista – Por la Soberanía Alimentaria, Energética y Financiera de nuestro pueblo

*Basta de femicidios - Contra toda violencia de género - Aborto legal, seguro y gratuito

*Por el desprocesamiento de todos los luchadores y las luchadoras populares

*No a las bases norteamericanas y a la intervención imperialista - No al bloqueo de EEUU a Cuba

*Por la unidad y la autodeterminación de los pueblos de Nuestra América

A 10 años de la Masacre de Avellaneda
Por un país con soberanía popular

Por una alternativa política de los de abajo, con democracia de base, asamblearia, y de lucha en las calles!

 
Lunes 25 y martes 26, todos y todas a la Estación “Darío y Maxi” (ex Avellaneda) y al Puente Pueyrredón

Espacio “20 de diciembre”:
 
* Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina (COMPA) (1)
* Corriente de Organizaciones (COB) La Brecha (2)
* Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) – Vía Campesina (3)
* CTA Capital
* MTD Aníbal Verón
* Quebracho
* Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
* Colectivo desde el Pie
* Agrupación Domingo Menna, Agrupación Kiki Lezcano, Casa del Trabajador Agustín Tosco, Corriente del Pueblo, Instituto Taki Ongoy, Jóvenes al Frente, Jóvenes Kurmi, Movimiento Campesino de Jujuy, Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social MULCS, Movimiento Tupaj Katari, Movimiento Unidad y Lucha

 (1) COMPA: Frente Popular Darío Santillán, Juventud Rebelde-Rebelión; Organización Popular Fogoneros; Socialismo Libertario; CEIP-Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares; Espacio Chico Mendes; Estudiantes Críticos Lanús; Garabatos la Aceitera; GEAL-Grupo de Estudios sobre América Latina y el Caribe; Casa de la cultura Los compadres del horizonte; Asamblea popular de Becar; Grupo AMAICHA; "PANGEA" Colectivo de trabajadorxs; FROP-Frente Riojano de Organización Popular; Grupo Ecologista Pro Eco; Cátedra Abierta de Estudios Americanistas; Centro Cultural de los Trabajadores; Atrapamuros -Colectivo de Educación Popular en Cárceles-; Agrupación Rodolfo Ortega Peña; Colectivo P.U.MA; Comedor Germinal; JAT -Juventud Anarquista de Tucuman; Organización Feminista Anticapitalista La Otredad; TIERRHA ; Colectivo La Minga; El Espejo; OTRAL - Organización de Trabajadores Rurales de Lavalle; Retamo; Minga - Grupo de Educación Popular; La Otra Voz ; Córdoba se Mueve ; Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez de General Pico –APDN-
(2) COB La Brecha: Frente por la Resistencia; Agrupación Universitaria La Cárcava; Cooperativa de Trabajo Cae Babylon; Sin Cautivas - Feministas por la Resistencia; La Ciega -Colectivo de Abogados Populares; El Galpón de Tolosa; Movimiento Cultural Hagamos Lo Imposible; CAUCE–UNLP;- CAUCE-UBA (Corriente Antiburocrática Universitaria Contra la Explotación); EPE; FOL-Frente de Organizaciones en Lucha; Organización Popular y Rebelde Villa Hidalgo
(3) MNCI- Vía Campesina: MOCASE de Santiago del Estero; MCC de Córdoba, UST de Mendoza; Red Puna de Jujuy; Encuentro Calchaquí de Salta; Mesa Campesina de Neuquén; Secupo de Buenos Aires.