lunes, 29 de junio de 2015

¡DARIO Y MAXI VIVEN EN LA LUCHA DEL PUEBLO!



Hoy volvemos a este puente histórico de los luchadores para decir una vez más:

¡DARIO Y MAXI VIVEN EN LA LUCHA DEL PUEBLO! 13 AÑOS DE
IMPUNIDAD Y ENCUBRIMIENTO 
EL GOBIERNO ES RESPONSABLE
JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES POLÍTICOS DE LA MASACRE DE
AVELLANEDA: EDUARDO DUHALDE – ANÍBAL FERNÁNDEZ -FELIPE SOLÁ-
JUAN JOSÉ ÁLVAREZ-ALFREDO ATANASOFF-LUIS GENOUD-JORGE
MATZKIN -OSCAR RODRÍGUEZ. 

Trece años pasaron desde aquel 26 de Junio del 2002, cuando el gobierno de Eduardo
Duhalde intentó quebrar a sangre y fuego al movimiento piquetero que se movilizaba
contra el hambre y la desocupación. 
La devaluación impuesta por el FMI, que contó con el apoyo de toda la clase capitalista,
agravó la miseria del pueblo trabajador. Confiado en el respaldo de los grupos
económicos y de poder, Duhalde arremetió contra las organizaciones populares. La
feroz represión que ordenó y ejecutó su gobierno costó las vidas de Darío y Maxi, más
de cuarenta manifestantes heridos con balas de plomo, cientos de detenidos en las
comisarías aledañas, en las cuales se golpeó y torturó a una gran cantidad de
compañeros y compañeras.


Mientras los medios de comunicación difundían la versión oficial de un supuesto
enfrentamiento que jamás había ocurrido, la denuncia de la masacre trascendió gracias a
la movilización popular y al coraje de muchos trabajadores de prensa. 
Durante los días siguientes, miles ganamos las calles para reclamar juicio y castigo a los
responsables. Gracias a eso, las vidas de Darío Santillán y Maxi Kosteki trascendieron,
sus ejemplos se multiplicaron y hoy nos encontramos como todos los años
reivindicando su lucha.

Logramos las condenas ejemplares del comisario Alfredo Fanchiotti y del cabo
Alejandro Acosta por los homicidios de Darío y Maxi, pero los responsables políticos
de aquella represión criminal; Los que crearon el clima de provocaciones contra el
movimiento piquetero durante los días previos; los que tomaron las decisiones e
impartieron las ordenes; los que ordenaron la movilización de cuatro fuerzas de
seguridad y de los servicios de inteligencia; los que dieron carta blanca para disparar
plomo contra manifestantes desarmados; los que escribieron el libreto para justificar la
masacre; esos responsables continúan impunes hasta el día de hoy.  

Doce de los trece años que transcurrieron desde la masacre de Puente Pueyrredón
fueron bajo los gobiernos del matrimonio Kirchner. Ellos son los responsables
principales de la impunidad y del encubrimiento de los responsables.
Néstor Kirchner –que llegó a la presidencia de la mano de Eduardo Duhalde- ofreció
crear una comisión investigadora, pero sólo bajo la condición de que las organizaciones
abandonáramos la lucha y renunciáramos a nuestra independencia. Trató de cooptar –y
lo logró en algunos casos puntuales- pero los familiares de Darío y Maxi y las
organizaciones que hoy regresamos a este Puente Pueyrredón, rechazamos sus
maniobras y continuamos exigiendo una investigación independiente y sin condiciones. 
Eduardo Duhalde, el principal responsable de la represión, allanó el camino de los
Kirchner a la Casa Rosada. Los demás responsables políticos de la masacre de
Avellaneda continúan activos, enrolados en las filas del oficialismo y de la oposición.
Aníbal Fernández, uno de los mayores provocadores contra el movimiento de lucha de

los desocupados, integra el gobierno nacional desde su inicio y se postula como
candidato a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires por el Frente para la
Victoria.

Juan José Álvarez, quien era el secretario de Seguridad Interior de la Nación durante el
gobierno Duhalde, fue y volvió del massismo al kirchnerismo. Actualmente, permanece
refugiado en el oficialismo, que volvió a recibirlo con los brazos abiertos. También
Alfredo Atanasof, ex jefe de gabinete de Duhalde y vocero de las provocaciones de su
gobierno durante los días previos a la represión, mantiene su alineamiento con el
kirchnerismo.

Felipe Sola -ex gobernador- y Jorge Vanossi -ex ministro de Justicia de la Nación- son
ambos candidatos del Frente Renovador de Sergio Massa.
Luis Genoud, ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires, hoy es miembro
de la Corte Suprema de Justicia Bonaerense.
Carlos Soria, el ex jefe de la SIDE, que jugó un papel clave en la represión asesina,
murió impune a manos de su esposa poco después de ganar la gobernación de la
provincia de Rio Negro por el Frente para la Victoria. 

Estas son las razones por las cuales el gobierno nacional encubre a los autores
intelectuales: siguen formando parte del establishment político como funcionarios u
operadores políticos. El gobierno ratificó su alianza para su sucesión con otro ex
funcionario duhaldista, Daniel Scioli.

La masacre de Avellaneda fue una decisión de Estado, avalada por todos los centros
políticos y mediáticos de la clase capitalista. Al día de hoy, logramos que se
desarchivara la causa judicial que debería investigar las responsabilidades políticas de la
masacre, luego de permanecer cajoneada durante años en el juzgado de Ariel Lijo. Esta
causa tuvo cuatro fiscales a cargo y jamás avanzó un centímetro. Muchas de las medidas
de prueba que presentamos –como cruces de llamadas telefónicas entre los involucrados
y el detalle de la cadena de mandos de las fuerzas represivas que intervinieron- jamás
fueron respondidas.

Hoy volvemos a este puente para reclamar juicio y castigo a quienes en ese momento
tenían en sus manos el poder del Estado y ejecutaron una represión planificada y
organizada. La mayoría de ellos goza de impunidad, amparados a la sombra el poder
político. 

Pero también volvemos a este puente a denunciar los atropellos contra los trabajadores
ocupados y desocupados, contra los jubilados, contra la juventud y las mujeres; y para
levantar nuevamente el conjunto de reivindicaciones por las que luchaban Maxi y Darío,
que aún siguen vigentes. 

Denunciamos la criminalización de la protesta y el reforzamiento  del aparato represivo
del Estado. La designación de Alejandro Granados y la reivindicación de la policía
bonaerense a cargo de Scioli; la promoción del genocida César Milani al frente del
Ejército y del control de todos los servicios de Inteligencia; la vigencia de las llamadas
leyes antiterroristas y de programas de espionaje contra los luchadores como el Proyecto
X; , la renuncia del general K deja intacto el aparato de espionaje que el montó, como lo
demuestra la existencia de 1500 oficiales que están en su misma situación, algunos
recientemente ascendidos.

El desmantelamiento del aparato represivo no lo harán quienes sostuvieron a Milani, a
su aparato de inteligencia y votaron la ley antiterrorista.
 Las condenas a los trabajadores petroleros de Las Heras, Santa Cruz, y la existencia de
presos políticos como el caso de Raúl “Boli” Lescano (del MPR Quebracho) y de los
trabajadores de Corral de Bustos; son expresiones de un estado permanente de
conspiración contra las demandas sociales y las luchas populares.

El reforzamiento represivo tiene su correlato en el sistemático incremento de la
militarización en los barrios, a lo largo y ancho del país, la regencia del robo organizado
y las zonas liberadas, junto al crecimiento de las mafias del narcotráfico y las redes de
trata. 

Las fuerzas de seguridad son el eslabón más importante del delito organizado que
enlaza a funcionarios, punteros, bancos, jueces  y fiscales.
Desde este Puente histórico decimos:
Basta de represión y criminalización de la protesta.
Basta de gatillo fácil.
Desprocesamiento de los luchadores.
Libertad a los presos políticos.
Fuera Milani.

Reivindicamos al impresionante movimiento de mujeres que se expresó a través de la
convocatoria #NiUnaMenos. El Estado es responsable por la impunidad y la violencia
que sufren nuestras compañeras. Exigimos una respuesta para frenar el asesinato de
mujeres en todo el país y exigimos derecho al aborto libre, seguro y gratuito. ¡Basta de
opresión y violencia contra la mujer!

Reivindicamos a Darío y Maxi como expresión de la juventud que se organiza y lucha
en los lugares de trabajo, en los colegios y facultades, en los barrios y en las zonas
rurales; la que enfrenta a la burocracia sindical y la precarización laboral, como Mariano
Ferreyra. 

Reivindicamos, a través de Darío y Maxi, a todos los mártires de las luchas obreras y
populares.  A los 30 mil compañeros y compañeras detenidos desaparecidos y a los
asesinados por la represión durante la democracia. A Anibal Verón, Teresa Rodríguez,
Víctor Choque y los muertos en el puente Corrientes. A las víctimas de los crímenes de
la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001, a Javier Barrionuevo y a Carlos
Fuentealba. A Rosemary Churapuña y Bernardo Salgueiro, asesinados en la represión
del Indoamericano. A Roberto López y Sixto Gómez y Mario López, de la comunidad
Qom de Formosa. A Florentín Díaz, asesinado  en Castelli, Chaco. A Cristian Ferreyra
y Miguel Galván, asesinados por los sicarios del agronegocio en Santiago del Estero. A
Mono, Jere, Patón y César Oviedo en Rosario. Denunciamos el asesinato del trabajador
de la construcción  Darío Avalos por la patota de la Gerardo  “601”Martínez de la 
UOCRA

Denunciamos el reciente atentado sufrido por Vanesa Orieta, hermana de Luciano
Arruga así como también las amenazas e intimidaciones hacia familiares y luchadores
que intentan acallar sus voces de denuncia, como  la persecución contra Pablo Pimentel
de la APDH La Matanza y contra Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA y testigo
en la causa contra los genocidas. 

Alzamos nuestra voz por la desaparición de Julio López y por el esclarecimiento de los
crímenes de Luciano Arruga y Silvia Suppo. Por los más de 4.300 casos de gatillo fácil
desde 1983 hasta el presente. 

Todos ellos están representados también en el nombre de la estación "Darío Santillán y
Maximiliano Kosteki", que hemos convertido en una muestra permanente de arte
popular y de lucha, recuperándola para las clases desplazadas como un espacio concreto
y simbólico, con el nombre de estos dos luchadores populares.

 Ellos formaron parte de una generación de luchadores. La enfrentó al menemismo y a
la Alianza, la del 19 y 20 de diciembre, la que combate todos los días el hambre, la
miseria, la explotación y la opresión. Darío y Maxi serán redimidos cuando los
culpables paguen y cuando logremos poner en pie la  Argentina por la que lucharon, sin
explotadores ni explotados. 

Volvemos al puente como cada 26 de Junio, a lo largo de estos 13 años con el mismo
reclamo de trabajo genuino para los desocupados, basta de precarización laboral, salud
educación y la universalización de  programas de estudio y empleo para la juventud y
los desocupados.

En las vísperas de este nuevo 26  se presentarán las apelaciones por el crimen de estado
contra nuestro compañero Mariano Ferreyra, allí estaremos para gritar Perpetua a
Pedraza y todos sus cómplices!!!
En cada joven que resiste y se organiza,  viven las figuras militantes de Maxi y Darío,
su dimensión integral y humana, en los que ponen el cuerpo y comparten la lucha de los
explotados y los oprimidos. 

Darío Santillán y Maximiliano  Kosteki, ¡presentes!
Castigo a todos los responsables políticos y materiales de la masacre de Avellaneda.
Pan y trabajo para todos y todas. Salario mínimo equivalente a la canasta familiar. Basta de tercerización y precarización laboral. Pase a planta de los trabajadores de los planes de empleo. Plenos derechos sociales y sindicales.

Desprocesamiento de todos los luchadores y las luchadoras populares.
Libertad a Raúl "Boli" Lescano y a todos los presos políticos.
Basta de criminalización de la protesta social.
Abajo la ley antiterrorista..
Basta de violencia contra la mujer. Ni una menos. El Estado es responsable.

Por tierra y vivienda para todas y todos. Basta de expulsión de los pequeños
campesinos. Basta de envenenar a los pueblos rurales con agrotóxicos.
Fuera el imperialismo de América Latina. Unidad de todos los luchadores y luchadoras contra la explotación y la opresión.

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