viernes, 21 de septiembre de 2012

Día 19: El firme testimonio de un luchador ferroviario

20 de septiembre 

Declaró Omar Merino, trabajador del ferrocarril Roca y constructor de la agrupación Causa Ferroviaria “Mariano Ferreyra”. Su testimonio insumió toda la audiencia. Merino declaró durante ocho horas frente al tribunal, aportando nuevos datos a la reconstrucción de los hechos y describiendo la organización y el régimen interno de la Unión Ferroviaria.

El 20 de octubre de 2010, Merino se sumó a la movilización ferroviaria una vez que finalizó su turno laboral en la estación Avellaneda, alrededor de las 13 horas. Según relató, los andenes de dicha estación se encontraban repletos de “ferroviarios y no ferroviarios”. Señaló que Pablo Díaz, jefe de la Comisión de Reclamos del Roca, merodeaba los alrededores “haciendo tareas de inteligencia. Buscaba quiénes iban a cortar las vías, cuántos eran, medía fuerzas”. Según Merino, un grupo de seis personas lo rodeó en su puesto de trabajo para insultarlo y amenazarlo.

Describió a un hombre corpulento, vestido de chaleco, que iba y venía delante de él hablando por Handy, al que le escuchó decir “peguen debajo de la cintura”. Esa persona fue identificada por otros testigos como uno de los custodios de Pablo Díaz.

Merino se unió a la manifestación cuando los tercerizados y las agrupaciones que los apoyaban se encontraban realizando una asamblea en la esquina de Luján y Santa Elena. Al pasar por el puente ferroviario que atraviesa Luján, del lado de Capital Federal, vio un grupo de policías y dos patrulleros atravesados en la calle. Dijo haber percibido “un clima hostil”. Describió que esos patrulleros, luego del ataque, habían cambiado de posición. Esto motivó un exasperante interrogatorio por parte del defensor del subcomisario Alejandro Garay. En los videos, se ve a ambos móviles estacionados a un costado cuando la patota se lanza a la carrera contra los manifestantes. Varios testimonios en el juicio fueron categóricos al señalar que “los patrulleros le abrieron paso” a la patota.

Durante el ataque,  Merino formó parte del cordón humano que trató de proteger la retirada de la columna. Aseguró haber visto a un tirador ubicado en el centro de la calle, que disparó “tres o cuatro veces”. Los describió como una persona alta, robusta, de cabello no muy corto, vestido con ropa de ferroviario.

Cuando los agresores se retiraban, Merino corrió detrás de ellos junto a algunos otros compañeros hasta los patrulleros de la comisaria 30. Dijo que les recriminaron al grupo de policías no haber hecho nada y que uno de los obreros tercerizados les exhibió la herida de bala que acababa de recibir en una de sus piernas. Merino dijo que los policías se mantuvieron en silencio, haciendo caso omiso a sus denuncias, y que les sacó fotografías con su celular que aportó al momento de declarar en la fiscalía. Esas fotografías –por motivos que nadie supo explicar- no se encuentran incorporadas en la causa, a pesar de constar en el acta que efectivamente fueron entregadas al momento de su declaración.

Merino relató que al regresar hacia la avenida Vélez Sarsfield, vio un cartucho rojo de escopeta tirado a mitad de cuadra, cerca del cordón de la vereda. Podría provenir de una de las armas que hirieron a Nelson Aguirre.

Nuevamente la utilización del término “patota” para referirse al grupo agresor despertó airadas protestas de las defensas. “¿Cómo quiere que les diga? ¿Asesinos? Porque para mí son eso,  asesinos”, se plantó el militante ferroviario.

En segundo término, Merino se refirió a la organización gremial interna del ferrocarril. Los abogados defensores de Pedraza y Fernández se opusieron. Las querellas explicaron que el interés económico y político de la cúpula de la Unión Ferroviaria fue su motivación fundamental a la hora de ordenar el ataque. El tribunal dio lugar al interrogatorio planteado por la parte acusadora. En el Roca, trabajaban 4500 obreros en planta permanente y otros 1500 como tercerizados. Merino mismo fue un tercerizado, entre 2002 y 2004, en la firma Poliservicios.

En su descripción, Merino afirmó que el sindicato monopolizaba el ingreso de personal y que “habían ingresado muchos familiares de los delegados y punteros” para apuntalar a la lista Verde que dirige Pedraza. También señaló que en el ferrocarril rige la lista sábana en vez de la elección de delegados por sector y que, por ese motivo, a pesar de que su agrupación ganó dos veces las elecciones en los talleres ferroviarios de Remedios de Escalada, no tenían representación gremial. Dijo que “la única elección que perdimos fue porque llevaron a votar gente de otros lados, ya que la Verde manipula los padrones”.

Merino se refirió a las empresas tercerizadas y afirmó que la Cooperativa “Unión del Mercosur” pertenece a Pedraza. “La contradicción es enorme, porque se supone que el sindicato está para defender los intereses de los trabajadores y la verdad es que los negreaba haciéndolos trabajar bajo otro convenio, con un sueldo menor”.

Hubo duros cruces entre los abogados defensores y querellantes durante el interrogatorio. El abogado Freeland otra vez fue amonestado verbalmente por el tribunal por hostigar a los testigos. Freeland acusó los manifestantes de haber iniciado las agresiones al intentar cortar las vías. La abogada Claudia Ferrero lo interrumpió en forma terminante y le recordó que “de los 40 testimonios que se escucharon en el juicio hasta ahora”, ni uno solo respaldó esa tesis. Los imputados, a pesar de proclamarse inocentes, guardan silencio desde que comenzaron las audiencias el 6 de agosto pasado. Se niegan a declarar y responder preguntas de los acusadores.

Al comienzo de la audiencia, los defensores de los policías acusaron por falso testimonio a un testigo de la jornada anterior, que aseguró que había un cordón policial formado junto a la patota en los momentos previos al ataque y denunció “complicidad policial” con la agresión. El argumento de las defensas se basa en que dicho cordón no aparece en los videos. Sin embargo, tampoco aparecen en los videos los dos momentos claves de aquella jornada: la represión de la infantería contra los manifestantes sobre la calle Bosch y el momento de la embestida final, cuando cae muerto Mariano Ferreyra. Justamente por ese motivo se encuentra procesado el camarógrafo policial Villalba, que omitió deliberadamente su registro.

Mientras Merino declaraba, su agrupación vencía la proscripción de la junta electoral monopolizada por el pedracismo y oficializaba la lista Gris para las próximas elecciones sindicales.

La primavera empezó mal para José Pedraza.

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