lunes, 23 de julio de 2012

En la causa Ferreyra

Esta semana, en la recta final previa al juicio oral por el asesinato de Mariano Ferreyra, estarían listos los resultados de una pericia balística que quedaba pendiente. Se trata del análisis de un proyectil que le fue extraído a Nelson Aguirre, uno de los militantes del Partido Obrero (PO) que resulto herido con armas de fuego en el ataque de la patota ferroviaria el 20 de octubre de 2010. Según trascendió, la bala estaría abollada, como si hubiera golpeado contra una superficie dura antes de impactar en el cuerpo de Aguirre. 

Por eso, desde las defensas de los acusados –con José Pedraza, titular de la Unión Ferroviaria, a la cabeza– ya anticipan que insistirán con la teoría de que tanto la muerte de Mariano como los heridos fueron producto de una situación de “riña”, es decir, que no se disparó a matar. Es la estrategia para evitar la pena máxima de prisión que prevé el homicidio calificado por el que estarán en el banquillo. Las querellas sostienen que aunque la bala haya rebotado, y cualquiera sea su calibre, hubo un homicidio doloso con al menos dos tiradores ya identificados. Descartan la existencia de riña porque el ataque de la patota se produjo en el momento en que los trabajadores tercerizados y las organizaciones que los apoyaban se estaban retirando. Lo que quería la UF, dicen, era “aleccionarlos”. Aunque todavía hay planteos de los imputados por resolver, el juicio por ahora sigue teniendo fecha de inicio el 6 de agosto.

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