domingo, 19 de agosto de 2012

"No volvimos a ser los mismos desde la desaparición de Miguel"


El periodista Cristian Alarcón recuerda a su amigo Miguel Bru, a 19 años de su desaparición. Y relata cómo impusieron el tema e iniciaron la búsqueda que aún perdura. ¿Dónde está Miguel? Rosa Schonfeld criticó al fiscal.

Primera marcha en la ciudad III (Gentileza Asociación Miguel Bru)
Por María Belén Bartoli -  @mbbartoli  - política@diagonales.com

“Si bien Miguel desaparece el 17 de agosto, recién en septiembre nos empezamos a preocupar realmente. Porque la verdad es que creíamos que iba a aparecer en cualquier momento, que se había escondido y que en alguna fiesta iba a volver (…) Finalmente, pasó lo que pasó y ya no volvimos a ser los mismos nunca más”.

Cristian Alarcón habla con la certeza de alguien a quien no se la contaron. Sentado junto a Rosa Schonfeld, este periodista, compañero de estudio y amigo de Miguel Bru en el ‘93, relata a Diagonales.com cómo fueron aquellos días posteriores a la desaparición, cuando la historia de impunidad policial y política que envuelven al caso era aún impensada.

Alarcón recuerda cómo fueron los primeros meses sin Miguel y todo lo que hicieron para instalar el tema como noticia nacional. Del 17 de agosto de1 ‘93 a la fecha la búsqueda de los restos del estudiante por parte de familiares y amigos es incesante.

“En un principio creíamos que iba a aparecer en cualquier momento. Suponíamos que se presentaría en alguna fiesta. Pero en septiembre nos dimos cuenta que algo estaba pasando, aunque no sabíamos qué porque no pasaba por nuestras mentes que se lo hubieran llevado”.

En aquel momento, Alarcón trabajaba en el suplemento que el diario Página 12 editaba en La Plata. “Junto a Pablo Morosi –actual periodista del diario La Nación– investigábamos qué había ocurrido. En ese momento no entendíamos que existiera la posibilidad real de que a Miguel se lo hubieran llevado. No era un concepto que entraba en nuestras mentes –relata Alarcón–. Pero cuando nos enteramos que Miguel había realizado una denuncia en una fiscalía porque la policía había ingresado a su casa de manera ilegal la duda que teníamos fue certeza: lo habían desaparecido”.

La sospecha de que a Miguel se lo habían llevado crecía minuto a minuto y familiares, amigos y compañeros formaron una comisión de búsqueda. Alarcón lo recuerda con estas palabras: “Es en ese instante cuando la verdad se vuelve explosiva al interior del sujeto y te marca a fuego para siempre. No volvimos a ser los mismos. Nos volvimos más solidarios, compañeros; más generosos y sobre todo profundamente políticos. No sabíamos adónde íbamos pero sabíamos que la historia nos había tocado".

El “mayor de los desafíos” era construir el discurso; “cómo decirle a la ciudad de La Plata, que era por demás conservadora, que Miguel había desaparecido, y que esto había ocurrido en democracia”. Y en la primera asamblea que realizaron para definir el paso a paso el lugar les quedó chico. Más de 300 personas llenaron un local para encontrar la mejor forma de definir cómo seguir. “Lo que más nos desvelaba era cómo llevar a la gente de la ciudad de La Plata a la calle. Y entre tantas frases que se tiraban, una de las chicas presente dijo: por qué no preguntamos lo que todos queremos saber ‘¿Dónde está Miguel?’, y así fue como logramos nuestra estrategia comunicacional”.

Lo que restaba era instalar el tema en los medios de comunicación de toda la Argentina. “Fue entonces que, junto a Pablo (Morosi), casi que inventamos una noticia para lograr que Página 12 lo cubriera e hicimos una especie de panfleteada sobre una marcha. Ese día arrancamos a mandar faxes a las 6 de la mañana a todas las radios y terminamos a las 12 de la noche con las agencias de noticias y diarios”.

La primera marcha fue un éxito rotundo. Cientos de platenses acompañaron el reclamo de Rosa Schonfeld y Ernesto Bru. “Fue ese día que nos dimos cuenta que habíamos logrado instalar el tema. Y con esa convicción con que hacíamos todo fuimos marcando nuestro camino. Ese camino iba por dos lugares: el de la reconstrucción del relato y también el de proponer nuevas medidas para seguir en la búsqueda de Miguel”.

A 19 años del hecho, Rosa y Néstor continúan buscando los restos de su hijo. Ni el juicio y castigo a los policías que torturaron y mataron a Miguel lograron menguar la fuerza de los padres para encontrar a Miguel. Todo hace suponer que eso no cambiará.

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