martes, 21 de agosto de 2012

"Tiraron a matar porque defendían un negocio enorme"

Se reanudaron las audiencias tras el feriado del lunes 20. Para hoy estaba previsto el testimonio de cuatro compañeros de Mariano que estuvieron presentes en la movilización de tercerizados ferroviarios del 20 de octubre de 2010. Alcanzaron a declarar tres de ellos: Lisandro Martínez, Eduardo ´Chiquito´ Belliboni y Gustavo Mendieta. En su testimonio, Belliboni señaló que reconoció cuando se difundieron sus imágenes a Cristian Favale como a uno de los tiradores.

Previo a los testimonios, nuestra abogada, Claudia Ferrero, puso en conocimiento del tribunal las intimidaciones sufridas por Jorge Hospital, uno de los testigos de la causa. Hospital es militante de la agrupación “Causa Ferroviaria – Mariano Ferreyra” y encabeza la oposición a Pedraza en el ferrocarril Roca. Hace algunas semanas, fue sancionado arbitrariamente por la patronal (Ugofe) con 29 días de suspensión. El testimonio de Hospital es muy importante para describir el régimen de terror que impuso la Lista Verde de Pedraza en el sindicato y en todo el ferrocarril, su participación en el negocio de la tercerización y su completa connivencia con la patronal –el 20 de octubre de 2010, la oficina de ´recursos humanos´ de Ugofe autorizó a pedido de la burocracia pedracista la salida de unos 80 trabajadores de los talleres ferroviarios de Remedios de Escalada para engrosar la patota criminal.

“Tiraron a matar para defender un negocio”

El primero en declarar fue Lisandro Martínez, dirigente del Partido Obrero en la zona sur del Gran Buenos Aires. Lisandro explicó que el conflicto con los tercerizados: “los reclamos estaban originados en el despido de 117 trabajadores de las contratistas, también se denunciaba la diferenciación salarial que hay entre un trabajador de planta y un tercerizado y se reclamaba la equiparación y el pase a planta permanente. También denunciamos que quienes reciben el dinero del Estado para el pago de salarios, retienen parte del dinero que va directamente al bolsillo de los empresarios. En una de las Asambleas recibimos la denuncia de uno de los gerentes de Ugofe que reclamaba lo mismo, porque la empresa pagaba a los jerárquicos un 30% menos de lo que recibía del Estado para esos sueldo”.

“Se estaba violando una ley que todos conocemos:  a igual tarea igual salario”, sintetizó Lisandro. Señaló que en julio de aquel año, un corte de vías a la altura de Avellaneda había dado lugar a reuniones, pero que luego de 23 audiencias en el Ministerio de Trabajo y en la Secretaría de Transporte que no arrojaron ningún resultado, los tercerizados resolvieron volver a cortar las vías el 20 de octubre de 2010. Luego realizó una pormenorizada descripción de los hechos. Mencionó que al comenzar la marcha desde el local del Partido Obrero de Avellaneda, observó a tres personas que recorrían la columna de manera provocativa. Uno de ellos fue señalado por uno de los tercerizados como el hijo del subsecretario de Transporte Ferroviario, Antonio Luna.  Lisandro destacó que, en al menos tres oportunidades –antes y después de la embestida en la que fue asesinado Mariano-, le reclamó al personal policial por su connivencia con la patota agresora arriba de las vías, y luego sobre las calles de Barracas. Lisandro declaró que, al momento del ataque, los patrulleros de la Policía Federal apostados a metros de la esquina de las calles Bosch y Luján –exactamente al pie del terraplén, el lugar donde se agruparía la patota con Favale y los demás barrabravas contratados para la ocasión- desaparecieron de la escena,  y sólo reaparecerían  para cubrir la retirada de los atacantes. “La patota en ningún momento se propuso traspasar el cordón que habíamos formado. Tiraron y huyeron. Tiraron a matar porque defendían un negocio”, declaró. Lisandro declaró durante tres horas. Las defensas apenas ensayaron alguna chicana sin ningún resultado, dada la contundencia de su testimonio.

“Vi a Favale tirar”

Tras un breve cuarto intermedio, se reanudó la audiencia con el testimonio de Eduardo “Chiquito” Belliboni. “Chiquito” relató nuevamente el recorrido de la manifestación y se explayó en particular sobre el ataque de la patota: “hicimos un cordón de protección para que la columna pudiera retirarse. Este grupo que venía a la carrera, cuando estuvo a unos 15 o 20 metros nos empezaron a tirar piedras, botellas, palos y nosotros les devolvimos todo lo que nos arrojaban. En ese momento, escucho a Nelson Aguirre que me dice ´están tirando con plomos´. Me di vuelta y lo vi a Nelson con el pantalón ensangrentado. Entonces vi a una persona de remera celeste o gris que disparaba agazapado, con las rodillas flexionadas en el medio de la calle, apuntando al cuerpo. Cuando la jueza Wilma López me preguntó si lo reconocía le dije que no, pero después de verlo en los medios, vi que esa persona era Cristian Favale”. Belliboni, igual que Lisandro Martínez, describió la actuación policial como “funcional a la patota”.

El último en declarar fue Gustavo Mendieta, quién era el abogado de los trabajadores tercerizados y en ese carácter participó de la movilización del 20 de octubre del 2010. El testimonio de Mendieta tuvo el valor de poner de manifiesto las permanentes dilaciones que la empresa Ugofe y el Ministerio de Trabajo realizaban para evitar satisfacer el justo reclamo de los trabajadores tercerizados. Al ser consultado sobre cuál había sido la posición de la Unión Ferroviaria encabezada por Pedraza sobre el reclamo de los tercerizados, Mendieta afirmó que funcionarios del Ministerio de Trabajo le habían expresado que tanto la Unión Ferroviaria como La Fraternidad eran quienes más se oponían a que los tercerizados despedidos fueran reincorporados y a que la totalidad de éstos sean incorporados a la planta permanente del ferrocarril. Ante la denuncia contundente de Mendieta, algunos abogados defensores intentaron desacreditar su testimonio mediante chicanas formales. Llegaron al absurdo de pedir su procesamiento por “falso testimonio” y su inmediata detención, queriendo colocar a las víctimas en el banquillo de los acusados. La fiscalía y las querellas rechazaron de plano los dos pedidos mientras el Tribunal también desestimó el pedido de detención, dejando para el momento de la sentencia pronunciarse sobre el pedido de las defensas.

Concluida la sexta jornada, luego de los testimonios, queda cada vez más claro que las pruebas contra Pedraza, la patota y la policía son abrumadoras. Mientras la patota mantiene su silencio, en las próximas jornadas seguirán declarando los compañeros de Mariano.

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